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El éxito de la Salamanquesa

El éxito de la Salamanquesa

Una de las claves del éxito de la Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica) es saber soportar la cercanía del ser humano. No sólo eso, además se instala fácilmente en las edificaciones urbanas y rurales, sobre todo en los jardines. También le gustan las fábricas, escombreras, parques, riberas y solares. Cualquier animal que se asocie al hombre tiene el éxito relativamente asegurado como las palomas, las cucarachas, los gatos o las ratas.

Vivir cerca del hombre no significa dejarse ver y las costumbres noctámbulas de este reptil le permiten pasar bastante desapercibida. Su coloración grisácea-pardusca le ayuda a camuflarse en muros, madera, el suelo y zonas con vegetación. Según el estado anímico o la cantidad de luz, la salamanquesa es capaz de variar notablemente el color de su piel. Su arma secreta es una cola en la que acumula reservas para el invierno pero de la que puede desprenderse para despistar a sus potenciales depredadores. La cola se mueve con energía durante unos instantes mientras la salamanquesa busca refugio.

Otra sorprendente cualidad de este animal es que puede desplazarse por cualquier superficie ya que las laminillas de sus dedos le proporcionan adherencia incluso en superficies lisas y pulidas como el cristal. Es un animal muy rápido y ágil con una gran facilidad para encontrar la mejor ruta de escape. Si se sorprende a una salamanquesa en una superficie abierta sin escondrijos a la vista ni lugares donde subir, optara por trepar sobre el cuerpo de su agresor. El desconcierto es máximo cuando intentas atrapar una salamanquesa y se te sube por los pantalones. Llega un momento que no sabes si la tienes en la espalda o bajo la pernera. Es posible que entonces ya haya saltado al suelo y este demasiado lejos para verla.

Cuando ni el camuflaje ni sus virtudes evasivas le permiten eludir al agresor, la salamanquesa no se achanta y ataca. La agresividad es su última y sorprendente baza aunque no disponga de una buena dentadura en este caso. Además su mandibula no es tan fuerte como la de un lagarto y cuanto más fuerte muerde más se le deforma.

Salamanquesa rosada

Salamanquesa rosada

Una Salamanquesa Rosada (Hemidactylus turcicus) asomándose desde su escondite habitual, una piedra. Esta salamanquesa es mucho más pequeñas que su colega la Tarentola mauritanica y también de distribución más desconocida y escasa. Son muy característicos sus ejemplares juveniles a los que se les transparenta tanto la piel de la tripa que se les pueden distinguir órganos vitales y venas.