Trás la insistente propaganda en torno al desarrollo sostenible que propugna el Ayuntamiento de Zaragoza se esconde una realidad bien distinta. Y es que cuando un proyecto afecta a la fauna silvestre, no se modifica el proyecto o se descarta. No. Es la fauna la que molesta y no está en su sitio. Lo sucedido en el Ebro este verano es un buen ejemplo.

Desde el cuatro de julio pasado y durante varias semanas, personal del Ayuntamiento de Zaragoza, incluidos miembros del cuerpo de Bomberos, procedieron a retirar los moluscos bivalvos existentes en el tramo urbano del río Ebro, a su paso por la capital, a lo largo de unos ocho kilómetros. Aprovechando el estiaje del río se prospectó el fondo de forma minuciosa. El motivo era la próxima construcción de un azud abatible en el río que, con junto con una central hidroeléctrica, se instalarán en plena ciudad para crear una lámina de agua de cuatro kilómetros. La retirada de moluscos tuvo lugar durante la prospección del río, medida que venía impuesta por la Declaración de Impacto Ambiental (BOE 17 de junio de 2005), por si estuviera presente la náyade Margaritifera auricularia, especie en peligro de extinción. Esta no se detectó pero se capturaron los individuos de las otras especies como Potomida littoralis, Unio elongatulus y Anodonta cygnea que, al parecer, fueron trasladados a alguna otra parte del río. El equipo de búsqueda encontró más de seiscientos ejemplares. La retirada de éstos se realizó por estar comprometida su supervivencia por las obras del azud y porque quedará modificado el régimen hidráulico, además de las previsibles intervenciones en el río a raíz de la Expo 2008, aguas arriba de la lámina de agua, ya que se prevé construir un pabellón-puente para acceder al recinto y el puente del Tercer Milenio, que completará el tercer cinturón de circunvalación de la ciudad.

La retirada de los moluscos se realizó con amplio despliegue informativo y presentada por una “operación rescate”, criticada contundentemente por sectores ecologistas. Esta intervención sobre la fauna autóctona no deja de ser considerada por las organizaciones ecologistas como una agresión a la biodiversidad del Ebro, un río de por sí bastante castigado, y una flagrante contradicción con la política medioambiental de sostenibilidad que publicita el Ayuntamiento de Zaragoza. Este hace gala de estar desarrollando la Agenda 21 y los indicadores de sostenibilidad, entre ellos el de Diversidad Ecológica; y, recientemente, ha convocado la Comisión 21 para la Biodiversidad que, para los grupos críticos con la retirada de los moluscos, sólo son buenas palabras e intenciones frente a la realidad de los hechos, como es que un amplio tramo del Ebro haya perdido una buena parte de su diversidad biológica.

Pero aún hay más contradicciones. El azud va muy ligado a la Expo 2008 que impulsa el consistorio, la cual tiene como lema “Agua y desarrollo sostenible”. Es totalmente contradictorio propugnar este lema pero erradicar los moluscos de un tramo del río. Además, recientemente, la ONU ha designado a Zaragoza capital mundial del agua, aspecto que nos recuerda el Ayuntamiento desde grandes vallas publicitarias. Por si esto fuera poco, para mayor contradicción, mientras se retiraban los moluscos indígenas del Ebro se anunciaba la construcción del mayor acuario de Europa en el recinto Expo donde se podrán ver cocodrilos y pirañas y otras especies exóticas.

El azud ha sido una obra criticada por comunidades de propietarios de fincas urbanas anejas al río, que temen les afecte el aumento del nivel de las aguas; también por colectivos ecologistas y algunos científicos, que se han posicionado en contra de crear una nueva barrera en el río que modificará la dinámica fluvial. Los expertos han advertido que el azud no mejorará la calidad de las aguas del Ebro y creará un hábitat propicio para ser invadido por el mejillón cebra, acelerando su expansión. Los grupos ecologistas afirman que, además, el azud destruirá el conjunto de isletas con vegetación, playas de guijarros y canales que el río forma y que crean una interesante variedad de ambientes, fuente de biodiversidad.

En resumidas cuentas, para el Ayuntamiento de Zaragoza, al frente del cual está Juan Alberto Belloch, las bonitas palabras de agua, medio ambiente, sostenibilidad, agenda 21 sólo sirven para tapar la dura realidad de los hechos: las almejas del Ebro exiliadas a la fuerza y al río pronto le pondrán una enorme tajadera al cruzado.

Texto: lygeum (blog personal en barracuda).
Fotografía: sekano (conchas recogidas en Juslibol).
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