Durante el invierno de 2003 en Gurrea de Gallego (Huesca) pude observar como unos cuantos ganaderos ingeniosos idearon un sistema muy barato para deshacerse de los cadáveres de sus explotaciones porcinas. Se trata de depositar los cadáveres en un lugar del monte que consideren poco frecuentado y luego cubrirlos con una mezcla de barro y capitanas secas.

Para el ojo humano este camuflaje resulta totalmente eficaz, aun estando a escasos metros de tan singular enterramiento. Sin embargo los carroñeros como Zorros y Buitres no son engañados con tanta facilidad y tardaron muy poco en destapar todo el pastel y hacerlo desaparecen dejando solo un inmenso osario sangrante. Un segundo cargamento de 45 lechones fue descargado días después de que los Buitres dieran buena cuenta del primero, pero esta vez ni si quiera los enterraron.

Dos horas después de alejarse el tractor, vacío de su carga, unos 200 Buitres terminaron con la carne fresca dejando los huesos pelados y un gran charco de sangre empapando la tierra que era para verlo. Cerca de aquí otro ganadero disponía de una fosa propia detrás de su propiedad y arrojaba los cadáveres tapándolos luego con una palada de tierra. De este otro sistema de compostaje a base de cerdo no hay pruebas documentales pues fui expulsado de la zona a base de gritos y amenazas extrañas por parte de uno de los propietarios, muy preocupado por mi curiosidad.

Durante ese invierno en Huesca encontré muchos más de estos muladares improvisados, unas veces cerca de naves de cerdos y otras en los lugares más recónditos. En todos ellos campaban Buitres, Cuervos, Cornejas y Milanos Reales entre otros.

No es descabellado pensar que una gran parte de las cabezas de ganado muertas no vayan a parar a muladares controlados ni sean calcinadas en instalaciones preparadas para tal efecto y acaben diseminados por el secano. Esto se entiende porque durante muchos años nadie se ha ocupado de centralizar y controlar el ganado muerto y de repente, con la llegada de las vacas locas, las lenguas azules, las gripes aviares o lo que sea, se ha dejado gran parte del peso de la retirada de cadáveres en manos de la gente del campo, muy acostumbrada a sus maneras de toda la vida y con una cierta resistencia al cambio.

A finales de noviembre de este año fue retocada una decisión europea que obliga solo al análisis de un 4% de los cadáveres, en vez de a la totalidad del cementerio. Esto hace más viable que los ganaderos se deshagan de sus cadáveres dentro de la ley y sin tener que soportar muchos inconvenientes. También es un alivio para las aves carroñeras que podrán seguir con su menú habitual.

He oído algo de una red controlada de muladares pero hasta que no la vea…

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