Quizá la imagen no se entienda bien si no se explica que lo que se ve es la cola de una Cogujada que murió al ser seccionada por un aerogenerador cuyos extremos de las palas giraban a una velocidad cercana a los 250 km/h (que incluso podía ser superior). En realidad dudo que se trate de una sección, ya que es más acertado suponer que lo que se produce en estos casos se asemeje más a una explosión que separa el cuerpo en dos trozos debido al fortísimo impacto.

En aves pequeñas lo más habitual es encontrar los cadáveres deformados o con varios huesos rotos porque el filo de las palas es muy grueso en relación al pequeño tamaño de los pajarillos y actúa como un gran bate de béisbol. Sin embargo, hacia los extremos de las palas el borde se va afilando y es la parte del molino que gira a más velocidad (al tener que recorrer una distancia mayor que otros puntos de la pala). Por el contrario, en el caso de accidentes de Buitre Leonado (Gyps fulvus) y otras aves de porte mediano y grande son bastante frecuentes las amputaciones de ala y en algunos casos aparecen ejemplares decapitados.

No se trata de tirarse de los pelos por la mortalidad de aves en parques eólicos, pues mueren cada día muchos animales en tendidos eléctricos, ahogados en aljibes, atropellados en carreteras y caminos, envenenados o abatidos por furtivos y cazadores sin respeto e incluso pisados, apedreados y apaleados por cualquiera de nuestros vecinos.

Debido a nuestra peculiar relación con el planeta muchas de estas muertes son inevitables aunque con el esfuerzo adecuado podrían minimizarse muchísimo. Lo que es un escándalo es que las personas implicadas en estas agresiones a nuestra fauna se empeñen en ocultar toda esta información y enterrar la realidad con mentiras y muchas veces valiéndose de m€dio$ como p€riódico$ y t€l€vision€$. En el Sekano nadie saca un duro por contar lo que ha visto-leído-pensado.

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