Muchas palomas de las que trabajan en el Pilar tienen su residencia habitual en el Puente de Piedra, en los salientes de piedra de las arcadas y los Chopos de las isletas. Por cierto aquí también hay una interesante colonia de Vencejos Pálidos, de las pocas que se conocen en toda la provincia de Zaragoza. 

En días de cierzo fuerte las palomas van y vienen desde la Plaza del Pilar a sus posaderos del Puente y las maniobras de aterrizaje y despegue se vuelven muy peligrosas por la fuerza del viento. Observando largo rato a las palomas pude presenciar un accidente aéreo de una de estas aves, que fue lanzada contra la pared de una arcada en un golpe de viento. Se rompió un ala y cayó a una zona de tierra donde no paraba de correr de un lado a otro pero no pudo volver a emprender el vuelo.

Al final se dirigió a buscar cobijo hacia un grupo de arbolillos donde había docenas de cadáveres de otros congéneres suyos y algunos de ellos podían haber muerto de manera parecida. la selección natural actua de maneras muy distintas en los seres vivos. Aquí en el puente las palomas menos hábiles en el vuelo tienen más papeletas para morir un fatídico día de cierzo.

Y no parece haber segundas oportunidades para un ave con un hueso roto.

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