Esta Garduña (Martes foina) había quedado atrapada en un aljibe de paredes verticales de 3 metros de profundidad que afortunadamente para ella estaba seco, pues de lo contrario podría haber muerto ahogada. Se escondía en un cubo oxidado y apenas asomaba la cola, cuyo pelaje no reconocía yo en un primer momento como ninguna especie habitual de los montes de La Muela.

Al descender al aljibe la vi en todo su esplendor y ella al verme pusose muy nerviosa y no paraba de correr de un lado a otro aunque pronto se cansó viendo que no había escapatoria ni otro escondite que el cubo que ya estaba levantado y quedaba demasiado cerca del humano. Después de hacerle unas fotos no se me ocurría como sacarla de aquella trampa y dispuse una madera en ángulo contra el muro. Pensando que a la Garduña le iba a costar salir me prepare la cámara para hacerle fotos en acción pero en menos de 3 segundos terminó el espectáculo. De un salto de cerca de un metro se encaramó a la mitad del palo agarrándose por debajo y luego de enderezarse dio otro brinco también de un metro hacia una pequeña abertura por donde entra el agua cuando llueve. Se escurrió por el agujero y desapareció sin darme tiempo ni a mirar por el visor.

Estoy impresionado por la agilidad e inteligencia de este animal, al cual bastaron unas pocas milésimas para emprender velozmente la huida una vez el tronco estuvo apoyado en la pared.

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