Galgos como este son abandonados por sus dueños cuando se gastan o escapan cansados de tanta explotación. En el secano tienen otra oportunidad para empezar una nueva vida. Están muy flacos pero es que son así. No les faltará energía para perseguir a las rápidas y esquivas liebres y lo tienen más fácil si se trata de jóvenes gazapos o indefensos lagartos. Eso es lo malo de que estos cánidos anden sueltos por ahí, que la fauna del secano no está preparada para semejante depredador llegado de otras tierras.

En ocasiones se reúnen varios de estos galgos asilvestrados que también se juntan con otros perros sin amo y montan equipos muy organizados capaces de expoliar el monte a su paso porque comen todo lo que se mueva. Yo creo que son más peligrosos que lobos y osos porque no le temen tanto al hombre, aunque mantienen con nosotros una distancia prudencial. Casi siempre que son problema se soluciona con la escopeta pero no son culpables de su situación, ellos solo se buscan la vida como pueden.

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