Según Samaniego este insecto se pasa el verano cantando feliz y en invierno acude a pedir ayuda a la Hormiga, que resulta ser muy poco solidaria y le deja morir de hambre, aunque este triste y agónico final no se cuenta en la fábula. En la imagen vemos un macho de Cigarra (Quesada gigas) que son los que cantan para atraer a la hembra. A pesar de su grueso aspecto y su vuelo a lo abejorro son animales totalmente inofensivos y es posible atrapar a los machos con cuidado para no dañarlos. Este de la foto estaba muy tranquilo y se puso a cantar sobre mi mano hasta que se cansó y dio un vuelo hasta un matorral de Romero cercano. Pinchando sobre la imagen podreis ver a la Cigarra con todo lujo de detalles ya que esta ampliada unas cuantas veces.

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