Impresionante ejemplar de Sabina albar (Juniperus thurifera) en el secano de Monegrillo (Zaragoza). A menos de un kilómetro había otra de mayores dimensiones hasta que fue alcanzada por un rayo y reducida a la quinta parte.

Se trata de una especie tan resistente a la aridez extrema del verano monegrino como a las bajas temperaturas del invierno. Se conocen árboles muy longevos y las poblaciones de mayor extensión se localizan en Guadalajara, Soria, Burgos, Cuenca, Teruel y Palencia, aunque en Zaragoza resiste el sabinar de la Retuerta de Pina en Los Monegros, de gran valor ecológico y científico.

La Sabina negral (Juniperus phoenicea) es frecuente en la Plana de La Muela, la Plana de María y mezclada entre los pinares de Valmadrid o Fuendetodos. En algunas laderas de monte de La Puebla de Albortón y María de Huerva se observa una espectacular recuperación de esta especie, pero ni de viejos veremos un bosque porque su crecimiento es bastante lento. Además siempre existe el riesgo de que los Juniperus sean desplazadas por especies de crecimiento más rápido como el Pino carrasco (Pinus halepensis).

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