En esta serie de no se cuantos capítulos relataré mi experiencia realizando estudios de mortalidad y seguimiento de la avifauna en parques eólicos. En este primer post se habla del trabajo de campo prospectando molinos, los métodos utilizados y la problemática asociada. Termina con algunas opiniones y cuestiones acerca de la actitud de las empresas del sector eólico y medio ambiente. Tras las huellas del zorro espera convertirse en un best-seller de los post y antes de terminar la serie espero tener algún que otro problema de tipo legal.

Estudiando la mortalidad

Durante casi 3 años realicé el estudio de mortalidad y el seguimiento de la avifauna de varios parques eólicos de Aragón (Plana de María, Plana de Zaragoza, Acampo Armijo, Los Visos, Parque Muel, Ampliación I+D La Plana, La Plana III), recogiendo todo tipo de aves y también algunos murciélagos. A partir de estos datos de la mortalidad observada se efectuan unos cálculos para determinar la mortalidad estimada. En mi caso me proporcionaron unas fórmulas matemáticas bastante lógicas, que tenían en cuenta la velocidad a la que desaparece un cadaver en la zona y la eficacia detectando cadáveres del observador.

¿Cuanto duran los cuerpos?

Para calcular la tasa de desaparición de cadáveres lo primero es dispersar unos cuantos cadáveres de aves por el parque eólico. Hay que grabar las coordenadas de estos puntos en un GPS para poderlos encontrar con facilidad, ya que durante los 15 días siguientes se visitan para comprobar el estado de los restos. Asombrosamente un elevado porcentaje de los cadáveres depositados desaparecen sin dejar rastro en los 3 primeros días.

Es preciso echar una ojeada a los alrededores porque en ocasiones los cuerpos han sido desplazados por pequeños mamíferos o aves oportunistas como la Urraca. Las hormigas y los gusanos trabajan a buen ritmo pero la descomposición depende de la temperatura y resultaría muy correcto realizar un estudio en verano y otro en invierno. Además, con bastante seguridad, también cambian las costumbres de ciertas especies como el Zorro (Vulpes vulpes), un activo barrendero de cadáveres del monte.

¿Vemos todo lo que hay?

Otro dato muy importante para una estimación fiable de la mortalidad, ya que conocer la mortalidad real es una tarea casi imposible, es la tasa de detectabilidad de cadáveres. Depende sobre todo del observador y su técnica de prospección del suelo y los arbustos para localizar cadáveres o restos de aves y quirópteros, pero también de la cobertura vegetal y el tipo de hábitat. Para obtener este dato se hace necesaria la colaboración de otra persona que deposite unos cuantos cadáveres en torno a un aerogenerador. Luego el observador prospecta el suelo de forma rutinaria y se calcula el porcentaje de cadáveres recuperados en función del total.

Es sorprendente pero recuperar el 30% de los cadáveres que ha dispersado tu colega puede considerarse una hazaña. Teniendo en cuenta que los aerogeneradores pueden alcanzar alturas de 60 a 80 metros de media, no es descabellado prospectar un área de al menos 50 o 60 metros de radio.

Esta prueba se realiza varias veces para sacar una media y no es extraño perder algún cadaver que ni el que lo ha depositado logra recuperar. Los zorros acechan.

El siguiente dibujo ilustra un posible método de prospección del suelo en busca de cadáveres en torno a los aerogeneradores. Hay que tener en cuenta que es preciso prospectar los dos lados y que en ocasiones, debido a la orografía del terreno, puede resultar imposible seguir este esquema. Con una separación de bandas de entre 8 y 10 metros, hay que recorrer una distancia de más de un kilómetro para prospectar correctamente un aerogenerador. Resulta una tarea bastante agotadora prospectar parques de 32 molinos en un sólo día de campo pero es lo que se lleva.

¿Para qué todo esto?

Por norma general se realizan unas 32 visitas de campo para las prospecciones. La frecuencia de visitas es semanal en los periodos pre y post-nupcial y quincenal el resto del año. Este es otro motivo de la necesidad de realizar extrapolaciones para calcular la mortalidad estimada, que nos dará una idea aproximada de lo que está ocurriendo en el parque.

Los estudios de mortalidad y seguimiento de la avifauna en los parques eólicos son obligatorios durante los 3 primeros años de funcionamiento de las instalaciones y las presentan en forma de memorias anuales las empresas eólicas a los correspondientes departamentos de medio ambiente. No parecen ser vinculantes puesto que no se ha producido por el momento ninguna decisión de cierre de ningún parque ni de desmantelamiento de algún molino especialmente conflictivo.

Ante esta inactividad sea cual sea el resultado de las memorias anuales, la pregunta de ¿para qué todo esto? queda sin respuesta y sólo obtenemos encogimientos de hombros. Alguien podría decirme -y yo lo pensé durante un tiempo- que así por lo menos había datos sobre lo que estaba pasando en los parques eólicos con la avifauna, para poder llevar a cabo acciones en el futuro. Sin embargo ya existen multitud de estudios de avifauna de otros paises donde esta singular forma de obtener energía lleva funcionando mucho más tiempo. Nadie parece haberlos leído ni tenido en cuenta.

Lo peor de todo es que es posible que gran parte de estos estudios no resulten muy fiables e incluso contengan datos falseados u omisiones importantes. El motivo es que la empresa eólica, que suele estar más interesada en la generación de energía que en la avifauna, es quien decide a quien contrata para la realización de estos estudios.

Resumiendo mucho dire que si lo haces bien ya no lo haces más y que si “encuentras pocos pájaros” tienes asegurado un amplio futuro como prospectador de parques eólicos. Los zorros acechan.

Ya basta por hoy

Recordar que todo lo aquí relatado es fruto de mi experiencia personal pero también laboral. El objetivo es la información, no la polémica que para eso ya está salsa rosa.Quien quiera puede opinar en los comentarios pero requeriré un mínimo de sentido común para llevarme la contraria y eliminaré sin piedad todos aquellos mensajes que no aporten nada o resulten insultantes. Sugiero a quien no le guste lo que lee pero no pueda demostrar que miento o me equivoco que mejor no abra la boca. Los zorros acechan.

En el siguiente capítulo comentaré las partes de un estudio de mortalidad completo y correcto, aunque a lo mejor hablo de un misterioso descubrimiento que tuvo lugar durante el frío invierno de 2005 en Las Planas de María…

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