La Cabra Montés (Capra pyrenaica) gana terreno poco a poco y se acerca a los alrededores de Zaragoza aprovechándose de las manchas todavía bien conservadas de bosque de Pinus halepensis con matorral de estepa, siempre que disponga cerca de algunos cortados por donde trepar.

Ver Cabra Montés es más fácil en Teruel, por eso me sorprendió tanto ver dos machos a pocos kilómetros de la capital. El de la foto era un macho adulto que iba delante y presentaba una cornamenta impresionante. Le seguía otro macho de menor tamaño pero también muy imponente. Quedaba poca luz cuando nos cruzamos y nos miramos mutuamente sin miedo y con respeto. Segundos después subieron con garbo y tranquilidad unos escarpes, aunque hicieron caer varias piedras cortado abajo. Y ese fue el único ruido que se escuchó antes de que se desvanecieran entre la vegetación.

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