Una medida muy interesante contra la fragmentación del hábitat sería aumentar el número de ribazos o lindes en los campos y ampliar la anchura de los mismos a un mínimo de 3 metros. Por cultivar hasta el último milímetro se tiende a minimizar estos pequeños ecosistemas reconcentrados y sólo abundan cuando el terreno está aterrazado a causa de la pendiente. Los beneficios de un mayor número de ribazos más amplios son muchos para la fauna y también para reducir la erosión y aumentar la capacidad del terreno de retener la humedad del suelo. Además podría controlarse muy bien la expansión del ribazo plantando las especies arbustivas adecuadas, para no verse tentado a realizar limpiezas anuales a base de tirar de fuego.

Lentisco, Efedra, Coscoja, Romero, Retama y Sabina Negra son algunas especies que se desarrollan muy bien en ribazos y proporcionan a la fauna cobijo y alimento. Esta es una medida que debería interesar a ecologistas, ganaderos y cazadores e incluso a los agricultores, ya que la reducción de la producción a causa de la disminución del área puede ser despreciable e incluso no producirse. El asunto de la reducción en la subvención por una menor área cultivada no debería preocupar, además de que podría darse otra subvención en concepto de mejora sustancial del hábitat a los agricultores que cuiden y mimen a sus ribazos.

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