El barranco Las Lenas comienza en Botorrita y serpentea más de 4 km desde pastosas arcillas hasta cortantes yesos.

A pesar de que discurre casi paralelo a la carretera Botorrita-Jaulín pasa desapercibido y, desde la distancia, se camufla en el paisaje.

Es un barranco en constante transformación por la erosión del agua. De una lluvia a otra algunos paredones se desploman y chorrea el barro por todas partes.

Si al Mochuelo le gusta es que es buen sitio aunque lo frecuenten moteros, ciclistas y senderistas.

Alberga la típica vegetación esteparia pero con un suelo más densamente poblado gracias al aporte extra de agua y la humedad casi permanente bajo la sombra de los tamarizales y carrizos.

Aparecen algunas especies vegetales más propias de ambientes húmedos, como es típico de este tipo de enclaves tan resguardados y húmedos.

Salirse del sendero entraña ciertos peligros. Entre la frondosa hierba se agazapan las garrapatas y se ocultan numerosos boquetes de conejo que pueden hacerte caer.

Cerca de las paredes se forman profundos agujeros y el suelo del borde de los taludes es altamente inestable incluso estando a un par de palmos de distancia. La exploración a fondo requiere cierta experiencia y se recomienda buena compañía.

A veces me resisto a hablar en el blog de algunos lugares por temor a que sean conocidos y tengan que soportar una mayor afluencia de visitas.

Ya sabemos como terminan los sitios tan maravillosos como los galachos de La Alfranca. Sin embargo en otras ocasiones ocurre que por desconocimiento de una zona se permite, sin apenas oposición popular, que esta sea arrasada.

Es el futuro que le espera, por ejemplo, al soto de Cantalobos si nadie lo remedia. Estando tan cerca de Zaragoza es imposible ocultarlo pero se puede vender como un soto degradado cuando interese cargárselo.

El barranco Las Lenas y en general todos los barrancos que he visitado este invierno en las zonas de secano de los pueblos de la ribera del Huerva y La Muela, son lugares de excepcional interés sobre todo por ofrecer refugio a las rapaces nocturnas que actualmente siguen sufriendo un importante declive en sus poblaciones (Lechuza, Buho y Mochuelo).

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