El gritómetro es un artilugio que no existe más que en mi mente. No es un medidor de decibelios. El gritómetro sirve más bien para medir la intensidad de furia y necesidad de desahogo del que grita.
Igual que los sismólogos manejan la escala Richter para saber cuán catastrófico ha sido un terremoto, los expertos gritólogos (es decir, yo misma) tienen otra escala medidora que llamaremos Escala Critter.
Al lío:

1 en escala Critter. Es el también conocido «grito hacia adentro». Es más un grito mental que otra cosa. Este grito es de angustia más que ira, es el grito que tienes cuando estás cansado o triste o deprimido. Es difícil de oír, hay que ser sensible para ver a una persona aparentemente tranquila y percibir que está gritando por dentro, en realidad.

                                                     

 2 en escala Critter.  Audible, chillón, histérico. Desquiciante para quien lo emite y para el que lo escucha. Está causado por el desbordamiento de tareas y preocupaciones, por lo general. Es el «estoy hasta los huevos», el «mi paciencia tiene un limite y lo acabamos de traspasar». Los gritos en esta escala son fulgurantes, rápidos como el rayo y por lo general, efectivos.
«¡YA VALE!» sería su expresión por antonomasia.
Cualquier madre que se precie sabrá a qué grito me refiero.

3 en escala Critter. Muy parecido al anterior en forma pero diferente en cuanto a duración. El nivel 3 requiere un saturamiento sostenido en el tiempo. Se puede oscilar entre niveles 2 y 3 en temporadas en las que te das asco a ti mismo. La imagen lo dice todo, el nivel 3 comienza a animalizarte. Es el «estás a la que salta», el «llevas una temporada insoportable», el «vete a tomar pol culo tanto gritar». En este nivel de la escala necesitas soltar tacos cuando gritas y también, descalificar a veces.

 4 en escala Critter. Es el grito o gritos revienta fiestas, destroza amistades, rompe lazos familiares. Es el apoderamiento supremo de la amígdala de tu cerebro. No eres tú el que grita, es un ser mitológico que habita dentro de ti y que ha emergido cuando la temperatura de tu sangre ha alcanzado niveles de furia extrema. En este nivel se dicen las grandes burradas por las que serás recordado y las grandes verdades por las que también serás recordado.
Igual que un terremoto de escala 10 modifica el paisaje, el grito escala 4 te cambia de alguna manera. Muchas discusiones conyugales parecen llegar a este nivel pero no es así, la mayoría de las veces la gente se queda en el 3, como mucho.

Solo queda añadir que la permanencia en cualquiera de los estados Critter por mucho tiempo es nociva para la salud y merma las relaciones sociales.

Y por último, hay que decir que tampoco hay que creerse todo lo que yo diga. Al fin y al cabo, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.