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El pequeño huno

Atila, rey de los hunos.
El azote de Dios.
Por donde pasaba Atila con su caballo, ya no crecía la hierba, pues dejaba tras de si un reguero de pánico y destrucción.

Atila murió hace cientos de años…pero volvió a reencarnarse.

Ahora vive en mi casa y pronto cumplirá dos años.

No hay nada los suficientemente inexpugnable para él, todo puede ser derruido, escalado, destrozado y saltado…a su debido tiempo. Solo tiene que esperar, paciente e inexorable, como la gota malaya.

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2 comentarios

  1. Yo tengo uno igual. Todo lo q toca lo jode!

  2. Mi primer comentario chispas!!
    Que ilusión, casi me equivoco y en vez de darle a publicar le doy a eliminar.
    Pues si, nosotros ya nos hemos acostumbrado a esa forma de ser, implacable y asalvajado.

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