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La viajera minimalista

vagabundo1Es una fantasía.

Un día, me visto, desayuno, abro la puerta de mi casa y me marcho a recorrer mundo.

Sin pasta, sin fardos, sin ropa de repuesto, sin DNI. Sencillamente, me pongo a caminar.

Cuando tenga hambre, comeré, con sueño dormiré, cuando tenga sed beberé, cuando esté triste, lloraré, cuando esté contenta, sonreiré, cuando quiera hablar, hablaré.

Cuando eche de menos a mi familia, añoraré, cuando este en peligro lucharé o huiré o quedaré herida… pero seguiré viajando con lo puesto, porque la esencia de mi fantasía es que no se necesita nada para viajar.

Como iré caminando a todas partes, seguramente me daré con un canto en los dientes si llego algún día a Vladivostok

También podría cruzar a nado a Japón o, ¿por qué no? a Nueva Zelanda, pero no soy tan fantasiosa.

Sé que ya existen personas que hacen lo que yo desearía. Se llaman vagabundos, así que podría decirse que para mí, el súmmum del turismo es ser vagabunda. Pero, que conste que no hablo del vagabundo desde el punto de vista social, si no del arquetipo de ser un vagabundo.

Hablo de no necesitar mucho alimento, ni agua, conseguir lo justo para vivir. De poder hacer y deshacer lazos de amor y no amar tanto como para permanecer inmóvil, ni odiar en exceso. Fantaseo con llegar a sitios increíbles a pie, sin importar el clima, ni el frío, ni el calor. Ni la distancia. Ni el miedo, ni nada.

Hablo de que lo más importante para seguir vivo sea seguir caminando.

Se me va la pinza, lo sé.

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1 comentario

  1. J

    Aplausos.

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