insomneParece que el sueño de toda mi vida, no tener sueño jamás y por tanto, no necesitar dormir, se está cumpliendo poco a poco.
Heme aquí, a estas horas posteando, porque me fui a dormir a las 22:30, ahora son las 04:44.

Me he dado una vuelta por la red. Googleo «embarazo semana 22», me meto en foros de embarazadas para dar a luz en enero a ver que dicen y mas cosas del estilo que la gente se piensa que por ser el tercero ya no hago, por estar de vuelta de todo y sabermelo de los anteriores pero, aquí y ahora lo confieso: lo hago.

Visito un par de blogs o tres personales, no comento (me da pereza, juas!), descubro que los post de kilometro no los leo ni en diagonal, tomo nota de no postear nunca sabanas santas pero nunca digas nunca jamás.
Finalmente, termino devorando blogs de streetstylers y celebrities. Si señor, con dos cojones. Podría ver alguna guarrada pornográfica o trollear foros de cocineros en pie de guerra por la subida de precio de las sartenes con teflón pero no, me dedico a un vicio que a la mañana siguiente desaparece con la luna: tendencias de moda, que se llevara en otoño, como ponen a parir a Kim Kardashian o siete razones para llevar pajarita.

Ese pequeño secreto desaparece al amanecer junto con todos los consejos que leo porque, siendo sincera, nada, repito, nada de lo que leo trasciende luego a mi look.

Intento ponerme collares de esos que llevaba hace años y que mis hijos empiezan a usar para disfrazarse y es como si me apagaran cigarrillos en el cuello:
-¡Dios mio que agobio de collar, me estoy asfixiando!
-¡Pero si te cuelga hasta las tetas!
-Ais!, pues me parece como que me ahorcan

Trato de llevar pendientes pero mis delicados orificios lobulares supuran sangre en cuanto sienten el vil metal perforando.

Los pañuelos me acaban dando calor

Los gorros no me cubren las orejas y me dan aun mas calor

Los zapatos ¿que zapatos? las pisamierdas de toda la vida

Los vaqueros, #pormenosde20€

¿Las camisetas? mueren con honores, apolilladas o embolisadas, tras cuatro o cinco temporadas de uso intensivo.

Además, últimamente me ha dado por la beneficencia y no solo pido a mis amigas que me den ropa para los niños es que detecto a las que se están quedando sílfides posparto y les pido (¡que demonios! les suplico) que me den su ropa fatty pregnant.

¡A Dios pongo por testigo, que algún día saldré a la calle divina de la muerte ideal de la vida!