Arboricultura, Jardinería, Ranas, Culebras, Juegos y Dibujos Animados

Paseando a los tres mosqueteros

Esta mañana me he levantado valiente, audaz, osada, con ganas de cometer una locura adolescente y ¿que he hecho? me he ido a Puerto Venecia yo sola con los tres niños…te quedas picueto de mi atrevimiento, ¿verdad?.

Yo también.

En cuanto he comentado el plan a los tres mosqueteros les ha parecido lo más y se han puesto a chillar como dementes, ahí he flaqueado y mi ansiedad (that fucking bitch) ha aprovechado para recordarme que podía morir en un accidente de coche o peor aun, que en el camino nos estampábamos y morían los niños y yo salia ilesa.
«¡Cierra el pico guarra!» le he espetado para mis adentros.
Mientras tanto he acicalado medianamente bien a los críos y los he reunido en la entrada antes de salir. Les he soltado un speech digno de Leónidas rey de los espartanos antes de pegarse con el gaylor de Jerjes.
«¡Espartanos! ¡AU!
«¿cual es vuestro oficio?» (un coro de voces infantiles me responde). «No pelearnos. No separarnos de ti y sobre todo cagar y mear antes de salir. AU! AU! AU!»

Unas cuantas cuestiones resueltas mas tarde hemos ido al coche. Hemos jugado un rato al tetris para cumplir con la normativa de tráfico sobre retención infantil (los seat Ibiza en 2008 no entendían de familias numerosas) y nos hemos ido.
– «Mama ¿a que huele el coche?»
– A ambientador de manzana
– ¡Huele a pedo! JAJAJAJA
– ¡Huele a culo de mono! JAJAJAJA
– ¿Podemos escupir aqui dentro?
– ¿Por que los trenes van sobre vias?
– Mama tengo caca.
– Y yo pis.

El éxito de esta gesta es inversamente proporcional a la cantidad de cosas que quieras mirar así que nada mas llegar les invito a chuches.
Luego vamos a mirar los peces del lago.
Luego les prometo comer por ahí.
Luego subimos y bajamos en el ascensor de cristal.

A esas alturas ya están convencidos de que hemos ido a gozar de la vida. Ahí es cuando he metido la obligación, el motivo puro y verdadero de la salida.
Utilizo la técnica del sandwich, que es la de meter un plan mierder entre dos molones.
«Tengo una idea (¡seré cabrona! como si se me acabase de ocurrir así sin mas) os dejo terminaros las chuches, vamos a la tienda a buscar camisetas y luego os montáis en los patinetes del lago, ¿vale?»

«¡¡Siiiii, que bieeeeen!!»
Angelicos

En la tienda de camisetas para niños HijoMediano ha escogido cuatro para el. Le da mucha importancia a que la camiseta lleve letras. Primogénito pasa del vestir así que ha cuidado de HijoPequeño que iba en el carro mirándolo todo (HijoPequeño tiene momentazos ninja de discreción y silencio absolutos).

Después he tenido que cumplir religiosamente con los compromisos adquiridos.

No me he agobiado.
Me lo he pasado bien…en realidad me lo he pasado muy bien.
No ha habido peleas, ni puñetazos, ni vergüenzas ajenas, ni ganas de abandonarlos.

Ha sido tan fantástico que no lo pienso repetir en muuucho tiempo. No vaya a ser que lo de hoy haya sido…
¡¡LA SUERTE DEL TONTO!!

Anterior

Vida de un carnet de biblioteca

Siguiente

Cuatro

2 comentarios

  1. Atir

    Buenísimo!!!!!!
    Yo leyendo me lo he pasado pipa aunque me temblaban las piernas por si el final se torcía….
    La foto divertidísima …..a partir un piñón.

  2. J

    Jaja, a mí me ha pasado un poco igual, ¡pero con esos tres cracks no puede haber problemas!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén