He llegado a dos conclusiones:
Uno, la crisis de los cuarenta existe y aunque tengo treinta y nueve estoy metida en una centrifugadora industrial desde hace meses.
Dos, siempre estoy de crisis, creo que tengo crisis existenciales desde los cinco años y cada lustro mas o menos me acomete la sensación de ser una partícula en suspensión, o una braga dando vueltas en una lavadora a 1200rpm (o como se diga eso de girar en un sindiós infinito)

No tengo trucos para pasar estas crisis, creo que siempre sera así, no conforme, no serena, al borde del abismo, algunas veces mas lejos pero siempre perfilando el barranco a unos metros de mi. Es una de las sensaciones mas mediocres que existen, no estas mal del todo, a veces se oyen los chasquidos de las cuerdas que te anclan a alguna parte y pienso «ya esta, ahora viene cuando se va todo a tomar por y me hundo»
Nunca sucede eso.

No estas bien del todo. Soy una mosca dándome golpes en una ventana. Una anémona consciente de las paredes de cristal en un acuario demasiado grande para ella.