Los árboles, sean ornamentales o para producción de fruto, son mejores cuanto más grandes sean. O, por lo menos lo más cerca de su tamaño máximo determinado por su genética.

Este albergero (Prunus armeniaca) está plantado de hueso hace 7 años por un niño que lo enterró en un bancal del huerto.

Ha sido transplantado cuando tenía 4 años pues apenas crecía en el sitio seco y elevado donde la semilla germinó. No ha recibido poda durante los 3 primeros años y luego fue podado en los inviernos de su 4 y 5 año.

La primera vez se le hizo un pinzado de copa de 2 palmos. Este y el año siguiente se le suprimieron algunas ramas de 2 o 3 cm cruzadas, muy bajas o que molestaban al paso y alguna guía de rama maestra excesivamente alta.

Ese año y el siguiente, el 6, hubo que limpiar rebrotes excesivos que recuperaban en pocos meses el espacio de las ramas eliminadas. Los últimos dos años se ha podado eliminando rebrotes tiernos con la mano.

La estructura de ramas es mejor repartida para no sobrecargar ningún punto del tronco ni la cruz. Y sin heridas de poda por ejecutar la formación con mucha antelación para no tener luego que hacer grandes cortes que conllevan grandes heridas.

En esta especie las flores suelen brotar de las ramas finas generadas el año anterior. Estos botones de flor están a muy pocas horas de su apertura total.

En otras partes del árbol más soleadas y protegidas ya hay flores animando a las abejas a venir a trabajar en la cosecha del azúcar.

Empezó a fructificar el 5 año con menos de una decena de frutos. El año 7 la cosecha se acercó a los 40 en este ejemplar y a los 200 en un hermano suyo de la mitad de envergadura.

No está injertado ni recibe cuidados o tratamientos especiales. Vive al lado de una acequia que lleva agua cada 15 días durante la temporada hortícola. El resto del año bebe de lluvia, alguna regadera y tiene aporte extra por tejado de uralita.

Da unos frutos de tamaño medio muy buenos, similares a los frutos de origen, de un árbol plantado en algún lugar de la huerta de Pina.

No hay problema en la cosecha por cuestiones de altura pues el ingenio humano, una caña, algo de cuerda y una lata de berenjenas de Almagro son suficientes para resolver la ecuación.

Los pájaros y resto de bichos que coman lo que quieran que siempre quedará la frutería.