Acostumbro a permitir germinación y crecimiento de plantas espontáneas ya que pueden servir como relevo rápido en caso de muerte de otras plantas en la misma zona.

En este caso los relevos espontáneos tienen gran importancia en el jardín ya que son tres árboles que han alcanzado importante desarrollo en buenas ubicaciones de partida, sin necesidad de ser movidos.

El sauce nació junto a otros dos ejemplares y varios tamarices. Al ser el de mayor crecimiento se eliminaron las otras plantas y 9 años más tarde luce espléndido como puede verse en esta imagen.

La melia, en el centro de la imagen de portada, tiene 8 años y nació en una espesa zona de espontáneos junto a aligustres, durillos, una morera y una higuera. Consiguió alzarse entre el resto y le fue adjudicado puesto definitivo.

El aligustre del Japón, a la derecha, tiene 12 años y un menor tamaño por podas de control para evitar que eclipsara a otras plantas, unas jaras, ahora desaparecidas.

Cada año, en este y otro jardines, nacen árboles y otras plantas de especies como olivo, almendro, cotoneaster, caléndula, alheli, higuera, morera, ciprés, romero, tomillo, salvia, lentisco, ciruelo, pitosporo, hiedra y varias más.

Bien gestionadas estás plántulas aportan dinamismo y diversidad a la vez que abaratan el jardín.