Arboricultura, Jardinería, Ranas, Culebras, Juegos y Dibujos Animados

Autor: Senda Página 2 de 16

Historias de gusanos

Una fresca tarde de otoño dos gusanos se encontraron sobre la hoja de un platanero. Uno era pardo y flaco, de andares nerviosos y ojos como bolitas de azúcar. El otro era colorido y robusto, más lento y un poco confuso.
Los dos se miraron con aires de grandeza, pues los gusanos son de naturaleza orgullosa y le dan gran importancia al linaje, finalmente el pardo -al que llamaremos Lombriz- suspiró:
-Apártate de esta hoja por favor, estoy muy cansado y no tengo ganas de andar compartiendo sitio. Acabo de pasar por una terrible experiencia y necesito calmar mis atolondrados nervios.

El gusano robusto, al que llamaremos Oruga, hizo un gesto de sorpresa y contestó a Lombriz:
-No eres el único disgustado, yo mismo he temido por mi vida hace bien poco.

Lombriz, demasiado inquieto para escuchar las historias de otros, hizo poco caso de lo que Oruga decía y comenzó su propio relato:
-No se si habrás temido tanto como yo, deja que te lo cuente y saca tus propias conclusiones.

Hace pocos días me disponía a llegar a la copa de un árbol que todavía no había sido azotado por las inclemencias del otoño. Sus hojas eran aun jugosas y verdes aunque, cuando lo toque, sentí la savia deteniéndose en su interior poco a poco, preparándose para el sueño de invierno.
Tenia un buen trecho para subir, así que pensé que mejor ir despacito para no cansarme. Cuando estaba bien arriba vi a una araña haciéndome gestos y me sorprendió, porque ya sabes lo hurañas y ariscas que son, con sus patas me señalaba hacia alguna parte fuera del árbol, hacia el bosque.

¡Imaginate como me quede cuando vi venir hacia el árbol a una humana alta con dos cachorros de esos tan ruidosos que tienen al lado!

La humana decía algo con esa voz atronadora de los mamíferos y abría los brazos. Por un instante pensé que pretendía arrancar el árbol con sus raíces y todo, así que me apresure con toda la fiereza que pude a subir el trecho que todavía me quedaba. La araña se quedo quieta, solo movió una pata pero yo, muerto de miedo, corría que me las pelaba.
Creo que hubo momentos en los que no había ningún anillo de mi cuerpo tocando la corteza.
La tuve muy cerca, no se que prentendía acercándose tanto, pero de pronto se retiro, sin duda algo la debió asustar, algo realmente grandioso y maligno por la cara que puso, aunque en ese tronco solo estábamos la araña y yo. Y bueno, por fin llegue a las hojas pero del susto que llevaba se me cerro el estómago y no pude comer.

Oruga, que había estado escuchando con los ojos como platos, se aclaro la voz:
-Pues debe de tratarse de una conspiración, porque lo que me sucedió a mi, querido amigo, no fue menos bizarro…
Ya ves que estoy gordo, me toca pronto convertirme en una mariposa de otoño y poner mis huevos, así que estuve escogiendo una buena rama para hacer mi capullo.
Me llevo un minuto entero decidirme por un olivo que tenia pinta de centenario, pero quiso la fatalidad que, en ese preciso instante, se me olvidase si tenia que empezar primero el capullo y luego colgarme dentro o tenia primero que colgarme de la hoja y luego tejer el capullo a mi alrededor, así que me dije: «prueba primero una cosa y luego la otra».

Decidí colgarme de la hoja primero y luego tejer, pero enseguida me di cuenta de que era al revés y había escogido mal porque me caí del árbol.
Con el trompazo no entendía muy bien donde estaba, ¡Todo se movía a mi alrededor!. Horripilado, me di cuenta de que había caído sobre la cabeza de un humano que, dio la casualidad, se encontraba bajo el olivo en el momento de mi fatídico intento de hacerme crisálida.
Un tiempo después, que se me hizo eterno, baje como pude de la cabeza hacia los hombros y en ese instante me vieron y unos dedos gordos como las orugas de la patata me cogieron y me pusieron sobre una mesa.

¡Que desasosiego sentí con todos esos ojos posándose sobre mi, con todas esas voces ensordecedoras de los humanos!

Fui cogido otra vez y echado a un sitio con tierra.
Llevo arrastrándome casi dos días hasta que por fin esta tarde, he llegado a esta hoja. Creo que no podre convertirme en mariposa ni poner huevos. Moriré joven como le paso a mi tía bisabuela, Sabina Milpies.

Lombriz exclamó con sorpresa:
-¡Oh! ¿Eres sobrino bisnieto de la legendaria Sabina Milpies Procesionaria Nematodo?
mi abuela me contaba sus hazañas y aventuras. Mi preferida era aquella en la que lidero a un ejercito de gusanos a través de las montañas, ¿como empezaba exactamente?…

-«Corrían tiempos difíciles para los gusanos…-apunto ufano Oruga.

-¡Eso es!. «Corrían tiempos difíciles para los gusanos, el invierno cruel no había dejado ni una hoja…

Lombriz y Oruga permanecieron en esa hoja de platanero un buen rato, relatando aventuras sobre estirpes legendarias pues entre los gusanos es costumbre contarse historias de gusanos y cuando se escondió el Sol, se despidieron y se fueron cada uno por su camino.
Todo quedó en silencio y al cabo de un tiempo, esa misma noche, comenzó a llover.

A ver, que como actualizo tan a menudo y tengo el blog tan escoscado y me doy baños de masas blogueriles entre mis fans…pos eso, que como abro el blog y suenan grillos nocturnos y un viento del este que rueda capitanas y tamarices podría parecer que, desde mi ultima entrada a esta, han pasado unos instantes de nada pero no, grandes acontecimientos se han sucedido en Pinatown como la llegada del otoño, la cacho obra del parque y los habituales cortes de agua.
Han nacido gaticos callejeros, los niños tragan y crecen y cascan por los codos (en orden aleatorio) y yo he vuelto a leer novela negra.

Que asco de vida.

De Guatemala a Guatepeor

Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana…
¡Ay no! que no era así…hace mucho tiempo escribí sobre mi terrible vicio de leer novela negra. Me pase años leyendo todo tipo de asesinatos, familiarizada con multitud de polis o investigadores. Era mi droga, no salia de ahí. Algunos eran francamente sórdidos y un par de veces cerré algún libro asqueada, «¡oh no!»-pensaba-«ahora no podre quitarme esta escena de la cabeza» pero daba igual, porque volvía a chutarme el siguiente.
Al principio me gustaba, la intriga, los giros dramáticos que muchos autores se curraban, la minuciosidad de los asesinos y sus taraduras. Más tarde, mucho más tarde, años y años más tarde de repente me aburrí.
Y ahí estaba yo, con mi vacío lector y mi aburrimiento existencial sin saber hacia donde leer, ¿como saber lo que me gustaba?, estaba intoxicada de novela negra y decidí dejar el vicio.
Puede que no fuese la mejor idea pero un gran mal debía arreglarse con una gran solución así que sin pensármelo dos veces me atice La broma infinita.

Me costo tres meses terminarlo. Estuve tres meses en rehabilitación y lo conseguí.

Sin embargo, la cabra tira al monte y Netflix lo sabe. Un día, un miserable día que se me ocurrió hacer una maratón de David Tennant haciendo de detective de homicidios en Broadchurch y Netflix me lo recordó para siempre, para siempre…para siempreeeeee (lease con susurro reverberante)

Pues eso, que ya no leo pero como diría Barricada «lo veo todo en blanco y negro».

Conversando con HijoMediano

-Cuando nos muramos, volveremos a vivir?
-Que es subestimar?

++++++++++
-Por que los huesos son blancos?
-Se pintan así porque los demás colores ya estaban cogidos.
-Como se pintan?
-Con un pincel.
-¡Me estas diciendo una mentira!
-¿Por que piensas que te miento?
-En tu tripa no había pinceles, que me acuerdo.

++++++++++
-Papá, ¿que pasaría si me pillo el dedo con la puerta?
-Que te harías daño…
-¿Y que mas?
-Mmmm, no se, que te podría salir sangre…o un moratón.
-¿Y si me pillo el dedo y se me rompe?
-Te pondrían un yeso en la mano
-¿Y si se me parte del todo y me quedo sin dedo?
-Pues te lo coserían otra vez a la mano
-¡¡¡JOOOO!!! pues entonces ¿que hay que hacer para que te pongan un dedo robótico?

++++++++++
-MAMAAAA, esta comida no me gusta, ¿por que fabricas cosas que no me gustan?
-Porque soy una madrastrona pérfida y cruel.
-¡Deja de decir palabras que no sabo!

+++++++++
-HermanoMayor, ¿tu cuantos amigos tienes?
-No se, veinticuatro o veinticinco, los de la clase.
-Yo tengo cien o mil…¡no! espera, creo que son diez.

+++++++++
-Mira mamá, ha venido ese niño malo que dice palabrotas todo el rato.
-No te cae bien ¿eh?
-No
-¿Y que se hace con las personas que no te caen bien?
-¿Darles una paliza de puñetazos?
-¡No, leches! con alejarse de ellas es suficiente.

+++++++++
-Mamá, ¿sabes porque no tengo miedo de los fantasmas?
-A ver….
-Porque los fantasmas no te pueden coger porque te traspasan.

+++++++++
-Mamá, yo no te insisto, solo te lo repito todas las veces hasta que me digas que SI puedo comerme la piruleta.
-Eso es insistir
-No, eso no es insistir, eso es cambiarte de opinión.

Y para terminar una de HijoPequeño (2 años y 9 meses):
-Vamos a jugar a ser valientes como arañas, yo soy la policía y tu el dinosaurio.

Esa es la cuestión

Tarde en Venecia. Pablo Ritter

Mi abuelo se llamaba Paco. Nacio en 1920. Murio en 2002.
Recuerdo cuando lo vi por ultima vez en su casa, mi desinterés, «un saludo a los abuelos y me marcho a hacer otras cosas mil veces mas interesantes» y, ahora lo se, mil veces intrascendentes.
Ya era mayorcita, 22 años, pero todo mi cuerpo bullía inmerso en la ingenua ignorancia del que sabe que existe la muerte pero esta bien lejos.
Realmente la muerte era para mi algo ajeno, otros se morían, no yo, otros padecían, no yo.

Lo volví a ver una vez mas, en una UCI. Estaba consciente, dicharachero y repitiendo sin cesar «a ver si me reparan, que me dejan como nuevo».
No hubo reparación posible y al siguiente amanecer sus pulmones pararon.

Pero que escritora ni que narices! repasa lo escrito anda!
tu cuerpo bullia inmerso en que? jajaja! perdona que me ria pero escribes una frase y te atascas, escribes dos palabras y te preguntas si transmiten lo que de verdad quieres decir…y dudo que sepas lo que quieres decir.
No escribes bien. Hay personas que te dicen que si lo haces, véase: amigos, familia…pero tu no te lo crees porque sabes que no escribes lo que de verdad piensas. Y por que?
Pues porque tienes un miedo atroz a verte.
Ya, ya, ya se que no eres una mujer depravada, con ideas extrañas sobre otras personas, ya se que no oyes voces en tu cabeza y que no te da por drogarte pero mira, no te quiero hundir en la mierda vale? chapa el blog.
Así de claro te lo digo, dejalo, no posteas nunca, no escribes nada ni en papel, no tienes ideas y cuando crees que las tienes se te van así, fiuuuu!
Te acuerdas de lo que paso el otro día? Encontraste varias hojas arrancadas de un cuaderno, había un cuento escrito por ti, de tu puño y letra. No recordabas cuando lo escribiste ni como se te ocurrió, no recordabas haberlo tenido en la cabeza jamas. Lo leíste sorprendida y al final casi te llevaste las manos a la boca con un grito de estupefacción.
Oscar Wilde.
Habías escrito el nombre del verdadero autor de ese relato al final del texto, era un cuento de Oscar Wilde!
Dilo, di la palabra que te vino a la cabeza en ese instante, dilo!
Impostora.
Así te sientes cuando escribes.
Así me sentí cuando murió mi abuelo y pensé en la ultima vez que fui a verlo.

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