Cierra los ojos. Respira hondo. Vacia tu mente de mierdas varias y describe ipso facto las imágenes que te vengan en cuanto diga estas dos palabras.

Detective privado.

Si has visualizado un cuchitril de oficina, ocupado con un tipo en traje, fumando y una rubia despampanante y misteriosa entrando por la puerta de cristales opacos es que ya conoces al Philip Marlowe de Raymond Chandler.

Resulta que yo también lo conocía y no lo sabía. Cuando tenía unos 13 años mi colegio publicó unos cuantos números de una revista llamada Aguacibera. Una compañera de clase y yo escribimos una historieta detectivesca basada en el personaje de Marlowe con una trama absurda y completamente alocada como en «Aterriza como puedas«. Nuestro héroe se llamaba Macuto Morral y nunca llegamos a resolver el caso porque el periódico dejo de publicarse.

Bueno, pues olvidémonos de Chandler, de Macuto Morral y de la directora que dio carpetazo al Aguacibera, porque si he vuelto a rememorar a ese detective arquetípico, inspirador de comics y de trabajos gráficos adolescentes, ha sido gracias a la lectura de «La rubia de ojos negros» de Benjamin Black, pseudónimo de John Banville.
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Los eruditos de la literatura contemporánea y los filólogos en onda fliparán con mi  suprema ignorancia si me leen (afortunadamente, no se dejan caer por estos lares infectos de pseudo critica literaria de andar por casa en alpargatas rotas que asoman dedos gordos del pie y errores gramaticales varios)

Resulta que a Black le han dado el premio Príncipe de Asturias a las letras…¡y yo sin enterarme!
Y resulta que este buen hombre es escritor de novela negra y detectivesca, y sus obras han sido adaptadas a la TV por la BBC…¡y yo sin enterarme!

En la rubia, Black rescata a Marlowe (se dice, se comenta por encargo de la familia del propio Chandler, vete tu a saber) y escribe una novela de detective privado fumador, bebedor y enamoradizo con rubia preciosa y misteriosa, con polis sarcásticos y con diálogos irónicos.

Así que tengo tarea pendiente, por un lado empapuzarme tooodas las novelas de Black y por otro verme la serie de la BBC.
En cuanto a «La rubia de ojos negros», ¿que demonios hacéis leyendo este blog?, corred cenutrios, corred. ¡Corred como almas despavoridas a leer a Black!