Desde el Sekano

Arboricultura, Jardinería, Ranas, Culebras, Juegos y Dibujos Animados

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Sabina abuela La Cascarosa

Siempre había pensado que las sabinas crecían muy lentamente y me parece que mucha gente lo cree así también, pero según el libro Ecología de Los Monegros del Instituto de Estudios Altoaragonesessu crecimiento no es especialmente lento y si llueve crecen como los pinos“. Del primer error deducía que algunas sabinas, como la Cascarosa de Monegrillo (Zaragoza), debían ser casi milenarias y resulta que las más grandes de Monegros apenas han celebrado su primer centenario.

Los ejemplares considerados más viejos de esta especie se encuentran en el famoso sabinar soriano donde Calatañazor perdió el tambor y se les estiman 450 años. La Cascarosa se puede visitar de camino al Barranco del Bujal, en el Camino de la Estiva, partiendo desde Monegrillo hacia Farlete. Mide en torno a los 15 metros de altura y tiene un diámetro en la base de 1,2 metros.

En todo Monegros conozco una decena de sabinas abuelas como esta, aunque puede haber más en estas despobladas tierras. Por el momento La Cascarosa ya es más grande que otras sabinas y árboles de otras especies que están incluidos en la Guía de Arboles Monumentales y Singulares de Aragón, a los que parece ser que se va a proteger a partir de ahora con mucho más interés, cosa que no será difícil. La sabina ya estaba protegida por ley contra la tala de antes.

Valmadrid

Valmadrid es un pueblo inmerso en plena estepa y después de visitarlo y dar un paseo por sus alrededores puede pensarse que sus menos de 30 habitantes todavía vivan como se hacia hace siglos. Mucha gente puede pensar que no se le ha perdido nada en un sitio tan apartado de todo y tan despoblado y solitario, pero eso es porque no han visto los restos del antiguo Ferrocarril minero de Utrillas, con un túnel repleto de murciélagos y restos de las viejas estaciones, ni los cortados calizos de los límites de la Plana de María con sus rapaces y vías de escalada.

Tampoco conocerán la cantera abandonada, ni los impresionantes pinares de Pino Carrasco o el Barranco de Torrecilla, ni las actividades del Grupo Astronómico de Silos y sus Sábados astronómicos.

También son tierras muy productivas para ver anfibios y reptiles, que quedan atrapados en los numerosos aljibes abandonados de la zona y también para ver aves, en especial rapaces como Cernícalos y jóvenes Águilas Reales, ya que son campos con abundante conejo. Como todos los lugares con encanto, la época del año para visitarlo no importa y siempre hay algo que ver.

Es un sitio ideal para escapar de la ciudad y ensanchar los pulmones un rato.

Misterioso Monteoscuro

Ese camino conduce a muchos misterios. Subiendo hasta lo más alto se llega a San Caprasio, desde donde, en un día claro, podemos ver los Pirineos (Huesca) y también la chimenea de Andorra (Teruel), en plena Sierra de Alcubierre. En esta cumbre de 812 metros hay otra curiosidad, a parte de las impresionantes vistas de los Monegros esteparios más auténticos de Farlete y Monegrillo, que son las cuevas de San Caprasio. Al parecer este Santo decidió vivir alejado de las comodidades y se instaló en una cueva excavada en la roca, al borde de un precipicio.

El lugar es muy visitable y puedes hacer noche, hoguera y descanso espiritual o lo que se tercie. En invierno es frecuente despertar y, al salir de la cueva, contemplar un mar de nubes por debajo de tus pies, mientras por encima pueden estar cruzando una hilera de Buitres Leonados. Los montes de Monteoscuro fueron hace años los dominios del famoso bandido Cucaracha, muy difícil de atrapar entre los densos pinares de Alcubierre. Esta Sierra se extiende en dirección noroeste-nordeste y el que la recorre puede encontrar muchas más sorpresas, pues aquí solo se han desvelado las más conocidas.

El último misterio de Monteoscuro se llama Triops cancriformis. Esta historia se remonta millones de años hasta otras épocas geológicas…

La Yunta de Guadalajara

Puesto que para la naturaleza no existen fronteras, el sekano amplia sus horizontes a tierras vecinas de Aragón. El tractor de la imagen está en un pueblo llamado La Yunta en Guadalajara, a los pies de la Sierra de Caldereras, pero las nubes pasan a territorio turolense pues nos encontramos muy cerca de Gallocanta. En esta zona de Guadalajara, al oeste de la Cuenca del Jiloca, los paisajes son muy impresionantes por sus contrastes entre la tierra oscura y rojiza y unos cielos azules inmensos. Las Avutardas (Otis tarda) y otras aves esteparias, como el Sisón (Tetrax tetrax) y el Alcaraván (Burhinus oedycnemus) , campan a sus anchas por estos solitarios cultivos de cereal de secano.

Algo de tranquilidad

A menos de 20 km de Zaragoza es posible disfrutar de la tranquilidad de un pinar maduro y silencioso del resistente Pinus halepensis en los montes de Valmadrid y Torrecilla de Valmadrid. Por aquí campan a sus anchas el Sapo Corredor, el Sapo de Espuelas, el Sapo Común, el Sapillo Moteado, el Sapo Partero, las Ranas y también multitud de reptiles como la Víbora Hocicuda, la Culebra Bastarda, la Culebra de Escalera y algún Eslizón. Además es territorio de caza de aves rapaces emblemáticas como el Águila Real y el Águila Culebrera y en muchos cortados anida el Buho Real. las noches del final de verano es posible ver Chotacabras parados en el asfalto de la carretera, así como numerosos sapos invadiendo la calzada si llueve o ha habido lluvias recientes. De invertebrados está bien surtido este monte y pueden verse interesantes especies de polillas nocturnas, varios arácnidos del género Argiope, escorpiones, Escarabajo Rinoceronte. En las numerosas balsas y aljibes del monte, aunque la mayoría estan secas o disponen de poca agua, hay una interesante y rica microfauna de Artemias, Daphnias, ostracodos y otros seres de difícil observación.

Cualquier hora del día o estación del año es buena para visitar estos pinares y estepas de matorral pues siempre hay algo que ver si se pilla el atardecer desde algún punto elevado. El sitio es apto para aficionados a las plantas y con paciencia pueden encontrarse tres especies de Ephedra (E. fragilis, E. nebrodensis y E. distachya) y al menos otras tantas de Rhamnus. A pesar de lo árido de la zona existen enclaves húmedos donde aparece la Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) y a veces algun Quejigo (Quercus faginea) chaparro. Muchas más sorpresas pueden encontrarse en función de lo que nos adentremos en el impresionante pinar, sobre todo en los limites de los cultivos con los pinos. Destacar que existen varios pinos (Pinus halepensis) realmente monumentales de los que se ven muy pocos en la provincia y son muy recomendables los paseos a pie por muchos de sus barrancos si se quiere gozar del apasionante mundo de las plantas.

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