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El padre de todos los Fardachos

Esta tarde he rescatado de un aljibe de La Muela uno de los Fardachos (Timon lepidus) más enormes que he visto en los últimos años. Su cabeza era descomunal.

Normalmente los despisto con una mano y los capturo con la otra, o me coloco frente a ellos para que me miren y sutilmente deslizo mi manaza para poder agarrarlos por la nuca.

Pero los Fardachos de esta talla no se dejan engañar con estas técnicas. Siempre atentos y con unos reflejos casi eléctricos, lanzan su mordida en el momento justo igual que la mosca que despega siempre antes de ser aplastada.

Me he llevado una mordida sobre la uña del pulgar con arrastre de pellejo y moratón a tocateja. Si me lo miro ahora mismo, me duele. Nunca un Fardacho me hizo tanta pupa.

No obstante, recordaré a todos o aviso para el que no lo sepa que los Fardachos son inofensivos y no atacan. Sólo plantan cara cuando no les queda más remedio y se ven acorralados o en manos extrañas. Es comprensible.

No ha querido posar para la foto y tampoco tenía yo muchas ganas de marearlo para no llevarme otra mordida. Además sus dientes pueden quedar dañados por los tirones y a veces tardan varios minutos en soltar el bocado.

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Heridas de guerra

La sangre es muy escandalosa, como demuestra esta imagen. La Culebra de Escalera no tiene verdaderos colmillos, sólo una hilera de pequeños dientecitos, como las lagartijas.

Sin embargo un ligero raspado produce bastante sangrado. No se trata de una culebra venenosa pero tampoco es tontería ser mordido por una ya que en su boca puede tener bacterias que causen infecciones.

No fue el caso y al día siguiente ya no se apreciaba apenas la herida. La mordida de culebras grandes si puede causar dolor y en el caso de una Culebra Bastarda además de dolor puede existir inflamación ya que algunos la describen como una culebra potencialmente venenosa.

Como siempre, recuerdo que estas culebras son inofensivas y sólo morderán al que las agarre con la mano o las acorrale de manera amenazante. Lo mejor es dejarlas fluir donde quiera que vayan.

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Gallipato

Hace muchos años que no volvía a cazar Gallipatos (Pleurodeles waltl) en la Sierra de Guadarrama. Esta vez me sonrío la fortuna y echando la red al azar conseguí sacar uno de buen tamaño para comprobar la salud de esta población reproductiva de prehistóricos anfibios. Que nadie lo diga; la foto es bastante mala. Es con una compactita al atardecer intentando hacer macro con las manos mojadas.

Son animales casi exclusivamente acuáticos y tan voraces que en ocasiones practican el canibalismo con ejemplares más pequeños de su especie. En los costados presenta unas hileras de verrugas anaranjadas por las que pueden aparecer las puntiagudas costillas si el individuo es siente amenazado. Además su piel secreta una sustancia tóxica como muchos otros anfibios. Su tamaño puede llegar a los 30 cm aunque yo sólo he cogido de un máximo de 28 cm.

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La Ranaza

En estos tiempos de declive para los anfibios, encontrar ranas como esta no es tarea fácil. Hace unos años enormes ranas poblaban las aguas estancadas e incluso la mayor parte de acequias de las huertas. Actualmente, en Aragón, para ver ranas hay que irse al monte y tener suerte en alguna balsa o aljibe. La huerta anfibia ha muerto y no se porqué.

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Cirugía en el secano

Este Fardacho o Lagarto Ocelado (Lacerta lepida) fue sacado el pasado mes de mayo del aljibe de las abejas en el secano de Valmadrid. En el campo colindante hay bastantes panales de abejas y este año hay una nueva hilera de colmenas a escasos 20 metros del aljibe. Los rescates aquí son tensos, sobre todo si hace calor y las abejas andan inquietas. Sigue leyendo Cirugía en el secano