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Categoría: ¡Mátame camión! Página 1 de 2

Fatal de lo mio

Ayer me desperté la primera. Aún no había movido ni un dedo cuando sentí que los músculos de mi cuello se habían dispuesto en pepitoria y ninguno estaba donde le correspondía.
Me quedé quieta paralizada.
¡Colocaos malditos!
Sabía que si me movía todo se iría a la mierda, pero mi cama estaba atestada de criaturas menores de cuatro años que habían detectado el movimiento de mis globos oculares y comenzaban a moverse.
Puse un pie en el suelo.
¡Ouch!
Puse el otro pie en el suelo.
¡Ay pues no parece para tanto!
Me levante del todo.
y mi cuello sonó como morder un guirlache con hambre

No, si doler, no es que doliera mucho. Lo peor era la rigidez de nuca que me hacia girar todo mi estupendo torso cada vez que me hablaba alguien.
«Es que tengo torticolis, no es que vaya de chula girándome en escorzo»

Después de gastar mal humor, llorar un poco y jurar, decidí interrumpir la apacible tarde de mi amiga Mistress Sancho y sus mellizas y para su casa que me fui con mis tres machotes y mi chulería al cuello.
(Mistress Sancho, además de mi amiga y madre de dos campeonas, es fisioterapeuta)
Un par de horas después nos bebíamos, sentadas en su cocina, el te de la victoria (ella es muy de «a cup of tea?») mientras los tres machotes y las dos campeonas desordenaban concienzudamente los juguetes.

Esta mañana me he levantado temerosa de Dios, «a ver, a ver»
Todos parecen en su sitio.
Eso si, me duele la espalda como si cientos de orcos hubiesen dejado las armas para dedicarse a las tareas agrícolas de trillado y arado.
Pero oídme bien, contracturas miserables, os estoy esperando y, esta vez, estoy lista.

San Blas

Año 350 D.C. Imperio Romano

Blas era médico y como le debía parecer poco con ejercer la medicina se metió a obispo en una ciudad armenia.
Debía ser un tío raruno, curaba milagrosamente tanto a humanos como a animales y la mayor parte del año se la pasaba rezando al Dios cristiano amagado en una cueva.
Pronto se corrió la voz de que su especialidad eran las gargantas y allá a la cueva peregrinaban todos aquellos que se quedaban sin voz o vete tu a saber que otras afecciones gargantiles.
Fue una especie de otorrinolaringólogo ermitaño.

A los que mandaban por aquella época no les molaba nada el tal Blas y lo mandaron apresar. A partir de aquí la historia se desdibuja, no se que movidas hubo. El caso es que el pobre hombre acabo colgado de un poste y despellejado con un trillo. También le cortaron la cabeza.
Todo esto hizo que le convirtieran en mártir cristiano, patrón de gargantas y otorrinolaringólogos que, en occidente, se celebre su fiesta el 3 de febrero y en mi pueblo se haga una chocolatada para todo el mundo.

Año 2015 D.C.

Estoy en el hospital, he parido hace dos días, llega la pediatra que ha examinado a mi bebe. Me pregunta si he observado el ruido que hace el recién nacido con la garganta (más tarde se verá que es la laringe) y me dice que hay que hacerle una prueba en neumología.
Al día siguiente viene una enfermera a la habitación y nos vamos los tres: la enfermera, el recién nacido y yo (en camisón de hospital, con una chaquetilla y con zapatillas de andar por casa) a la consulta de la planta baja.
No lo llevan a un neumólogo, lo que le quieren mirar al crío lo revisan los otorrinolaringólogos.
Le meten una cámara por la garganta. Parece muy complicado pero lo que mi hijo tiene es inmadurez de la laringe que se corregirá con el crecimiento normal, sin hacer nada en especial.

El padre de mi padre murió un 3 de febrero.
Mi padre murió en la calle San Blas.
Mi hijo nació el 3 de febrero.

A ver si a estas alturas me tendré que hacer devota.

s_blas

El ataque de las cucarachas mutantes II

Somos unos exterminadores.
Al principio me subía en las sillas cuando una de ellas corría por el suelo de la cocina, llamaba corriendo a mi maridín para que viniese raudo, zapatilla en ristre, a cargarse el bicho.
Eso fue antes de la invasión masiva y de mis ataques de insomnio provocados por los desfases de sueño del primer trimestre del embarazo.

Después, vinieron las pilladas in fraganti a altas horas de la madrugada. Encendía la luz de las escaleras y ¡arrea! como bajaban escalones esos seres negros y abyectos. Huían de mi como del demonio sin sospechar que, ellas mismas me resultaban el demonio.
En esa época comencé a fumigar directamente sus cuerpos brillantes con Casa y Hogar aroma lavanda pero recordemos que estaba en el primer trimestre del embarazo y el olor me producía tales arcadas que las ejecuciones no terminaban mas que conmigo inclinada sobre la taza del váter y varias cucarachas escapando indemnes.
Después, llegó Raid aroma frescor natural con un porcentaje de Tetrametrina mayor que otros de su misma calaña.
También acabé odiando su olor.

Noche tras noche, decenas de ellas caían. Sus cadáveres se iban por la taza del váter (no creo en la resurrección de la carne pero dejarlas por la basura de la cocina me daba mal fario)
Tapábamos grietas con yeso, hacíamos pulverizaciones preventivas. Colocábamos cebo por los armarios del fregadero. Fabricábamos trampas sacadas de internet. Limpiábamos escrupulosamente el suelo de la cocina y encimeras para no dejarles ni una triste migaja (el pequeño de dos años ha contribuido muy activamente a su alimentación).

Luego, llegaron las vacaciones.
Una semana fuera. Siete días de silencio y tranquilidad.
Cuando volvimos no había cucarachas. Alguna minúscula que ya matábamos a pisotones pero, nada de las cuadrillas de antaño.
Un par de semanas después siguen desaparecidas.
Creemos que se han muerto de soledad.
O que están preparando la huevada padre y nos vamos a cagar.

El ataque de las cucarachas mutantes I

A las cucarachas les mola mi casa.
Más concretamente la zona de las escaleras, cocina y pomponera (pomponera= dícese del espacio situado entre el hueco de la escalera y la cocina, separado por un tabique, donde el gato de la casa, Pompón, realiza sus necesidades areniles, come y bebe. También se puede usar ese espacio como escobero)

Las cucarachas son seres que a la mayoría de la gente le repelen. Yo formo parte de esa mayoría.
He analizado profundamente qué es exactamente lo que hace que una cuca me provoque un vértigo del músculo cardíaco y una intensa desazón en el plexo solar.
No es su forma, en realidad, las cucarachas son negras o marrones oscuras, tienen patas, antenas y su tacto es duro y no asqueroso (no queráis saber como lo sé, solo añadiré que fue involuntario).
No babean, no tienen pelos muy visibles como algunas moscas, abejorros y arañas, no suelen emitir sonido aunque me han dicho que «chillan», entonces, ¿que me produce tanto asco de ellas?

Su estampida.
Son las cuatro de la mañana, madrugada de verano, calor. Bajas a la cocina a beber algo, enciendes la luz y ¡zas! salen disparadas en mil direcciones (alguna osada hacia tus pies desnudos), y las descubres metiéndose por agujeros infinitesimales de las baldosas, entre los muebles, adentrándose mas y mas en los cimientos de tu casa.
Te imaginas un mundo paralelo al tuyo, caliente y húmedo, lleno de huecos entre la tarima flotante de los cojones y el cemento, donde ellas se han hecho fuertes y desovan a todo trapo. Donde generaciones y generaciones de blatta orientalis nacen y mueren sin cesar.

Nos hemos vuelto unos exterminadores sin escrúpulos pero, nuestras rutinas de asesinato a sangre fría de esos viles seres las contaré en otra entrega.

¡Salta! (que lo publicamos en FB)

Venga va, voy a soltarlo.

Odio las foticos de facebook en las que sale el amigo de turno en una playa, acantilado, bosque, puticlub o en su fucking house, saltando rollo «¡Que bien me lo paso. Mi vida es chuli!»

Esto, que a mi me da vergüenza ajena, llena los álbumes de mucha gente que tiene fotos saltando en tooodos los paisajes de sus vacaciones, o en tooodas las quedadas de más de dos amigos.

-Vamos a hacernos una foto saltando todos.

-¡Para sellar nuestra amistad!

-No, gilipollas, para colgarla en el FB que si no, nadie se enterará de que nuestra vida nos parece chupi.

Alguien que piense que tengo envidia de las vacaciones de la gente, tendrá razón.

Quien piense que que tengo envidia de la felicidad ajena, la estaŕá metiendo hasta la ingle (aparte de que saltando=feliz es una relación ilógica)

Ya se sabe, ahora es de rabiosssssisima actualidad hacerse «selfies saltadores», bueno no, que saltando la foto te la tiene que hacer otro. A lo mejor siempre ha estado de moda pero yo estoy desfasada.

Por cierto la foto de esta entrada es bonita, hay contraste, atardece…generalmente las fotos de tus amigos saltando no quedan así.

Y hasta aquí la aversión de hoy.

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