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Categoría: ¡Mátame camión!

Recaída

El pasado mes de enero gané un concurso de relatos cuyo premio era un lote de libros.

Entre varios autores aragoneses me regalaron unos cuantos títulos de novela policiaca. Por si lees esto por primera vez en tu vida y no sabes de que va, me estoy quitando de la novela negra.

Pedí ayuda a Julian Barnes, me leí alguna cosa de Auster que me gustó, incluso me quise hacer amiga de Alice Munro pero no he tenido la suficiente fuerza de voluntad así que, una noche, con monazo de lectura me puse a leer El canto del cuco de Robert Galbraith que, en realidad no es Robert, si no J.K.Rowling la de Harry Potter, que ha sucumbido finalmente a los dementores y se ha pasado a la novela negra.

(Porque hoy en día o escribes novela negra o no eres un escritor de moda. Bueno, también puedes aprovechar el tirón de los folliqueteos de Christian Grey y escribir mierdas de esas).

El canto del cuco

El canto del cuco es una investigación detectivesca de manual, detective privado homeless, con ayudante que resulta ser brillante (en este caso una secretaria de ETT, que acaba en nómina por cuatro perras, pero la chica se queda encantada de la vida), con giro final inesperado, con sospechosos y personajes varios que van dando al misterio un punto de vista distinto, añadiendo las piezas a un puzzle que no te esperas.

Vale, termino el canto del cuco, me ha gustado, un chute más de mi droga.

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¿Y que hago?, ¿me paso por la biblioteca a por libros que hablen de amores, de historia, de ensayo…de cocina? Nooooo, sin dudarlo, cojo el siguiente libro del lote de regalo del concurso: No confíes en Peter Pan de John Verdon, y a la tercera linea, ya estoy enganchada cual perraca al poli de Nueva York retirado Dave Gurney y al estilo narrativo de Verdon (que me recuerda tanto tanto a Henning Mankell…)

Paralelamente a estos chutes, que cada vez me saben a menos, voy al antro donde pillo (la biblio) y saco En el país de la nube blanca de Sarah Lark, en un absurdo intento de demostrarme a mi misma que puedo leer otras cosas que no sean aterradoras y sórdidas. Y al ver las 746 páginas todas de golpe en mi mano siento una losa que se cierne sobre mi.libro_1354759561

«Joder que gordo ¿no?» le balbuceo a la bibliotecaria. Pero como una niña buena me lo llevo a casa.

Por favor deidad de los libros, escucha mi plegaria, no dejes que me atrofie tanto que no pueda leer las otras cosas chupis que se publican por ahí.

Si me estás escuchando, mándame una señal cuando esté en la página 20, linea 6.

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Por curiosidad, voy a ver que coño dicen en la pagina 20, linea 6 de En el país de la nube blanca (pagina y linea completamente dichas al azar, por hacer el chorras con el final de la entrada)

Cito textualmente: (…)colonos descendientes de criminales como en Australia…

Oh, my god! ¡Aleluya, aleluya! ¡gracias por la señal!

Los tres pares de zapatos del perro cohete

zapatos-verano-2012-colores-calzadoComo su vida le debía parecer un sinsentido temporal carente de diversión y riesgo, insulsa de emociones y situaciones limite, decidieron casarse en tres semanas.

Pero resultó que la gente que curra donde se iban a casar; el ayuntamiento, la concejala, el restaurante, los pequeños artesanos locales a los que les fueron encargando cosillas, parecían estar entrenados en las más modernas técnicas de planificación y efectividad y nadie (repito, nadie) les puso una cara rara jamás cuando decían «el bodorrio sera en tres semanas», al contrario, todos parecían hinchar el pecho cual palomos y decían «no hay problema».

Pero poco sospechaban, ¡ingenuos!, que la novia estaba zumbada y quería lo que se podría denominar en Reino Unido una «high risk wedding» y en mi pueblo «¡una boda p’a pillarse los dedos!, ¡redios!»

Frustrada por la rapidez con la que su salerosa madre le encontró un vestido y con la velocidad fulgurante con la que el novio quedó entrajetado y requeteguapo, la novia decidió complicarse la existencia con los zapatos.

-¿Acaso no eran preciosos esos zapatos del escaparate?, blancos, negros, beiges, ¿acaso no quedan hermosisimos en tus pies de novia?

-No, disculpe, es que los quiero naranjas o verdes o amarillos. Porque he decidido ser la caña de España y aunque todo el mundo me lo desaconseja estoy un poco loca y además a las novias no les chista ni Janderklander, ¿entendido?

Así que la novia se metió en internet y encontró los zapatos del color que quería.

Encargó un par. De charol. Su número de pie.

Al día siguiente, consumida por las dudas (eternas en una novia)encargó el segundo par. Del mismo color. Sin charol. Su número de pie.

Llegó el primer par. Además de que le venían gigantes, constató que el charol combinado con ciertos colores le dan un toque putarra a la vestimenta. Decidió devolverlos.

Como en el camino venían otros, también del mismo numero, encargó el tercer par. Sin charol. Un número menos.

A esas alturas su cabeza era un hervidero de zapatos y tallas donde nada más tenia cabida.

Llegó el segundo par. El transportista era el mismo que la vez anterior así que la novia pensó que debería explicarse un poco «no creas que estoy zumbada, es que no me convencen», el muchacho sonríe «tranquila» y en esos momentos la novia decide lanzar la bomba «pues aun tendrás que venir una vez mas a la semana que viene porque acabo de encargar un tercer par y luego a la siguiente porque devolveré los que no me voy a quedar»

El segundo par no quedaban mal, no eran tan inmensos como los de charol, no obstante, la novia aguardaba impaciente la llegada del numero menos.

Unos días mas tarde llegaron. Quedaban bien. La novia se los quedó y preparó la devolucion de los otros pares.

Por cierto, perro cohete es el nombre de la marca en castellano.

El novio, flipando en colores, cuenta la historia a todo aquel que se acerque a escuchar de como durante los días previos a su boda su casa se lleno de zapatos de colores.

La novia, cuando es preguntada por el tema, ríe de forma nerviosa e histriónica. Se dice que aún no lo ha superado.

Preparar una boda

Si quieres sufrir envejecimiento prematuro no hace falta que te torres al sol doce horas, prepara una boda.

Si quieres adelgazar flácidamente o engordar grasientamente, prepara una boda.

Si quieres empezar a teñir las incipientes canas que van a salir en tu melenaza, prepara una boda.

Si quieres pensar en la palabra divorcio, prepara una boda.

Si quieres descubrir lo pelado que andas de pasta, prepara una boda.

Si quieres volver a ser una cría que llora en brazos de su madre porque no encuentra los zapatos que le gustan, prepara una boda.

Si quieres descubrir como la palabra «boda» pone ceros a los precios, tuerce los morros de las dependientas que te ven demasiado gorda o demasiado flaca para ese vestido, si quieres que te aconsejen cosas como «ponte faja», «rellénate el sujetador», «redúcete la muslera», prepara una boda.

Si deseas que todos tus complejos corporales y miedos de imagen te asalten las 24 horas del día, prepara una boda.

Si quieres aumentar tu media de pulsaciones por minuto, prepara un boda.

Si deseas luchas encarnizadas en tu cerebro contigo mismo acerca de los leves matices del color de un vestido y quieres sentir que de la correcta de decisión de ese color dependerá, no solo el éxito de la boda, si no el futuro de la humanidad, prepara un boda.

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Organizar una boda es el puto caos universal. Ni los agujeros negros cósmicos, ni la teoría del caos, ni la coenzima Q10.

Prepara tu boda y accederás a una nueva dimensión de estrés y sufrimiento, garantizado.

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