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Categoría: Negactivismo

Canción triste de Hill Street

Si piensas que las cosas mas horribles te van a pasar.
Si una pelea absurda de pareja te hace llorar demasiado rato, desmedidamente.
Si notas que tienes miedo de todo, de todos, miedos infundados, miedos concretos.
Si temes perder el control y no recuperarte nunca.

Si esta letra te parece una balada, entonces, bienvenido a mi balada particular.
No hay nada que hacer, mezclo los dos polos de la existencia, nacer y morir.
Desear que mi padre resucite.
Desear que mi tercer hijo no nazca.
Tengo miedo de que sucedan las dos cosas anteriores, porque no deseo a mi padre de vuelta, ni a mi bebe muerto.

Muchas veces digo «hablar de algo no hace que ese algo te suceda», faltaría más. Pero, tengo miedo de que esta vez sea así.

Dejarse fluir por los reinos del temor, sin esforzarse por salir y sin hundirse mas de lo que ya estoy es muy difícil. No quiero que nadie me anime, no quiero que nadie me desanime.

La octava ecografía de mi vida.
El bebé se mueve, no mucho. El corazón le late. Mide como mi dedo índice. Dicen que es demasiado pronto para notar como se mueve, pero lo noto. Golpeteos, espasmos.

En la esquina, arriba del todo (creo).
El nicho de mi padre es fácil de encontrar. Aún no tiene lápida. Ayudé a mi madre a escogerla hace unos días, una negra, sin florituras.

Abuelo y nieto están donde les corresponde estar en este momento y parece ser que les importa bien poco donde esté el otro. No saben que la llegada de uno y la marcha del otro han hecho que yo sea la que esté en todas partes y en ninguna a la vez.

Despretensiones

Cuando tenia unos 16 años me comía el mundo, me creía capaz de todo, mi verdad era absoluta y mis ideas las mejores.
Ahora tengo 34 años, hago todo lo posible por que no se me coman los críos, la casa y la vida de housewife (¡»amos» por favor!, seré ama de casa pero no pienso decirlo en castellano).
Sé que hay cosas (muchas, muchas) que no podré hacer por falta de pasta, de talento o vete tu a saber (por favor, los fervorosos creyentes de frases como «todo es posible si te lo propones» absténganse de expresarse aquí, que no me trago esas memeces).
Mi verdad es una idea absurda que tenia con 16 años, ya que ni yo misma sé ahora que es la verdad; ¿un conjunto de sensaciones acumuladas tras experiencias?, ¿las gilipolleces que se me pasan por la cabeza?, ¿los hechos objetivos de mi vida (madre de dos, al borde del desquicie por temporadas, mujer, morena…pfffff)?
Mis ideas las mejores…calla, calla, que me meo de la risa que me da semejante pretensión.
Porque a mi con 16 años, lo que me pasaba es que era pretenciosa. Como millones de adolescentes, eso si.desmotivaciones.esscreencapture201136174933_1

Ahora veo claro lo equivocada que estaba pues, la adolescencia es tan extravagante, tan exagerada y tan tosca que a poco que maduras ves que todo era un poco mentirijilla.

Sin embargo, la edad adulta no me liberó de ese ego, sencillamente lo hizo más sutil. Así que seguía siendo la misma filósofa con ideas brillantisimas y absolutas y superiores pero más disimulada.
Lo curioso es que me sentía especial y creo que en aquella época, rondando el fin de la veintena, era sumamente mediocre.

Ahora lo he aceptado, es un hecho. Mis ideas son solo mías y hay gente que piensa cosas increíbles y las explica cojonudamente mil veces mejor que yo.

Muchas veces me falta honestidad conmigo misma, lo acepto.
Me desquicio fácilmente, lo admito.
Me sobran kilos, lo sé.
He sido hipócrita con algunas personas, lo reconozco.
Como madre, soy normal tirando a gritona.

Ya no me como el mundo, ni el mundo se me come a mi.

¡Salta! (que lo publicamos en FB)

Venga va, voy a soltarlo.

Odio las foticos de facebook en las que sale el amigo de turno en una playa, acantilado, bosque, puticlub o en su fucking house, saltando rollo «¡Que bien me lo paso. Mi vida es chuli!»

Esto, que a mi me da vergüenza ajena, llena los álbumes de mucha gente que tiene fotos saltando en tooodos los paisajes de sus vacaciones, o en tooodas las quedadas de más de dos amigos.

-Vamos a hacernos una foto saltando todos.

-¡Para sellar nuestra amistad!

-No, gilipollas, para colgarla en el FB que si no, nadie se enterará de que nuestra vida nos parece chupi.

Alguien que piense que tengo envidia de las vacaciones de la gente, tendrá razón.

Quien piense que que tengo envidia de la felicidad ajena, la estaŕá metiendo hasta la ingle (aparte de que saltando=feliz es una relación ilógica)

Ya se sabe, ahora es de rabiosssssisima actualidad hacerse «selfies saltadores», bueno no, que saltando la foto te la tiene que hacer otro. A lo mejor siempre ha estado de moda pero yo estoy desfasada.

Por cierto la foto de esta entrada es bonita, hay contraste, atardece…generalmente las fotos de tus amigos saltando no quedan así.

Y hasta aquí la aversión de hoy.

Preparar una boda

Si quieres sufrir envejecimiento prematuro no hace falta que te torres al sol doce horas, prepara una boda.

Si quieres adelgazar flácidamente o engordar grasientamente, prepara una boda.

Si quieres empezar a teñir las incipientes canas que van a salir en tu melenaza, prepara una boda.

Si quieres pensar en la palabra divorcio, prepara una boda.

Si quieres descubrir lo pelado que andas de pasta, prepara una boda.

Si quieres volver a ser una cría que llora en brazos de su madre porque no encuentra los zapatos que le gustan, prepara una boda.

Si quieres descubrir como la palabra «boda» pone ceros a los precios, tuerce los morros de las dependientas que te ven demasiado gorda o demasiado flaca para ese vestido, si quieres que te aconsejen cosas como «ponte faja», «rellénate el sujetador», «redúcete la muslera», prepara una boda.

Si deseas que todos tus complejos corporales y miedos de imagen te asalten las 24 horas del día, prepara una boda.

Si quieres aumentar tu media de pulsaciones por minuto, prepara un boda.

Si deseas luchas encarnizadas en tu cerebro contigo mismo acerca de los leves matices del color de un vestido y quieres sentir que de la correcta de decisión de ese color dependerá, no solo el éxito de la boda, si no el futuro de la humanidad, prepara un boda.

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Organizar una boda es el puto caos universal. Ni los agujeros negros cósmicos, ni la teoría del caos, ni la coenzima Q10.

Prepara tu boda y accederás a una nueva dimensión de estrés y sufrimiento, garantizado.

Soy negActivista

Te levantas la mañana del día de tu boda, miras por la ventana y compruebas que ha llegado el Apocalipsis, que caen chuzos de punta, rayos y truenos y el mundo se ha convertido en un lodazal infecto.

Estás comiendo tan a gusto y se te cae el tenedor al suelo, compruebas distancia, llegas a la conclusión de que no puedes alcanzarlo con la mano, lo intentas con el pie y al final te tienes que levantar y agachar a recogerlo.

Te despiertas reventado de sueño y descubres que quedaban 10 minutos para que sonara la alarma.

Pierdes un autobús.

Te chocan por detrás.

Te sale un hijo furo.

Te aburres.

Te jode.

Te cabreas.

Te jode.

Si ahora mismo sientes ese joder en tu cuerpo es que eres negactivista. Bienvenido al club. Somos unos cuantos.

Si tu cerebro ha hecho un esfuerzo por ver el lado positivo de cada una de las situaciones arriba mencionadas, siento decir que quizás eres un postizo de tomo y lomo, de la tribu de los «iluminati» (si no has necesitado hacer esfuerzo alguno por ver lo guay de la vida, me quito el sombrero).

No busquéis negactivista en la RAE, no está. Esta absurdez de palabra me la inventé para este post y significa que a mi, lo que me jode, me jode. Sin filtros, sin rodeos.
No me gustan las expresiones «me molesta, me parece mal, I am disappointed » noooooo, asin no!!
No hay nada más bello, honesto y saludable para con uno mismo que permitirse ser un negactivista. Serlo no significa que la vida a través de nuestros ojos sea gris (eso sería ser negativo), significa que cada cosa, situación, conversación, observación que nos genera un sentimiento de los considerados negativos (cabreo, decepción, mala leche, pena, aburrimiento supremo) es bien recibida y aceptada tal cual.

Los negactivistas no disfrazamos el odio de «ligera molestia», no podemos, nuestras facciones no están diseñadas para ello, así como tampoco nuestras neuronas resistirían el esfuerzo de ver lo positivo de una situación sumamente mierdera.

Para un negactivista las cosas pasan porque pasan y punto, y si te pasa algo bueno hay que disfrutarlo a tope y si te pasa algo malo hay que protestar y desahogarse, se puede llorar y pensar «¡más me valdría haberme reventao

Conversación típica entre un negactivista y un «iluminati»
-Brrrrrr!! que frío hace
-¡Si, que bien!
-¿Bien? estamos a cero grados.
-Bueno, pero así sabremos apreciar mejor el verano.
-Yo ya aprecio el verano sin necesidad de pelarme de frío. 
-Yo es que he decidido disfrutar tanto del frío como del calor.
– ¡Ah ya! (y yo he decido que a partir de este momento mis conversaciones contigo serán banales y superfluas).

Otro ejemplo:
-¡Tenía una entrada para el concierto de los Rolling y no la encuentro!
-¡Qué mierda! ¡revuélvelo todo!, ¡mira en la basura!, ¡prende fuego a la casa!…¡saca la escopeta!
-No pasa nada, será que no tenía que ir. Hay que tomarse las cosas como vienen.

Y otro para finalizar:
-¡Mi hijo no ha obtenido la plaza en el fantástico colegio que deseábamos con todas nuestras fuerzas!
-¡Joder! estaréis enfadados ¿no?
-Un poco, pero bueno, será que debemos compartir a nuestro maravilloso niño con el resto del mundo.

Pero, pero, pero…¡¡Pero que me estas contandoooo!! lo más acojonante de esto es que las dos ultimas conversaciones están basadas en hechos reales.

En resumen, si un día aparezco con cara de «no es país para viejos» es que ese día toca eso. Por favor, no me obligues a ver el lado positivo de nada, ni me digas frases de calendario de autoayuda de los de «un día, una frase», ni me cites las bondades de una sonrisa sincera.

Déjame ser tan simple como una palanca.

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