Desde el Sekano

Arboricultura, Jardinería, Ranas, Culebras, Juegos y Dibujos Animados

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Lamium purpureum en automático

Podría decir que esta foto la hice a una velocidad de 1/640s, con una ISO de 80 y teniendo en cuenta una apertura de 2.8. Aunque ni siquiera se si me habría expresado correctamente en al jerga de los fotógrafos.

En realidad la hice en el modo automático (o macro automático, igual…) tirado en el césped de un parque mientras el niño jugaba en el tobogan.

Luego le he puesto dos efectos en picasa y mele comido los bordes. El “mele” parece ser la contracción de “me le he” que a su vez podría ser un leismo, o algo apaicido. En todo caso debe provenir de “me he”. Bastante habitual en los pueblos.

Fascinante en este sentido el diccionario de términos y vocablos de Quinto de Ebro.

La Olma de Guadarrama

La Olma de Guadarrama (Ulmus minor) tiene 21 metros de altura y se le calcula una edad de más de 120 años. Vive en la Plaza del Ayuntamiento de Guadarrama (Madrid) y es un superviviente de la grafiosis del olmo, que ha acabado con millones de olmos en toda Europa. En España sólo queda un olmedo en Rivas Vaciamadrid, aunque otros olmos como el de Guadarrama o este otro en Pina de Ebro (Zaragoza) resisten en solitario.

En muchos caminos, carreteras y jardines donde antes había majestuosos olmos ahora sólo quedan rebrotes de la raíz. A veces parecen árboles sanos pero se infectan de grafiosis cuando su tronco alcanza un cierto grosor y un diminuto coleóptero, el barrenillo del olmo (género Scolytus), se instala en la planta propagando el hongo Ceratocystis ulmi, que causa el taponamiento del sistema conductor de la savia y envenena sus hojas.

Espero que algún día los olmos ganen la batalla que llevan librando contra la grafiosis durante más de 90 años en Europa. Entonces podremos ver bosques de olmos. Actualmente sobreviven ejemplares y grupos aislados sobre todo en las riberas de los ríos, gracias a individuos jóvenes y de crecimiento rápido que consiguen reproducirse sexualmente y dispersar sus semillas aladas con el viento.

Almendro en el secano

Palmera Belem

El método Fukuoka

El método Fukuoka es una revolucionaria forma de entender la agricultura volviendo a los orígenes. También llamado Agricultura Natural, los métodos del ex-microbiólogo Masanobu Fukuoka se basan en la no intervención (Wu Wei). Este sabio agricultor propone que nos hemos separado de la naturaleza y que escasean las cosas naturales. Cualquiera puede practicar ese tipo de agricultura siguiendo unos sencillos y lógicos principios, en cuanto que el objetivo es cultivar la tierra de forma natural.

Principios básicos de la Agricultura Natural

  • No arar. En su estado natural la tierra no se ara a sí misma y los bosques siguen siendo cada año más fértiles si se les deja evolucionar. Al remover la tierra estamos modificando parte de la estructura y composición del suelo y destruyendo microscópicas comunidades de nemátodos, bacterias y hongos que hacen que una tierra sea rica y variada.
  • No usar abonos ni fertilizantes. De igual forma, los bosques no se abonan a base de compuestos concentrados. El simple aporte de materia vegetal que se descompone por acción de los citados habitantes de los suelos es suficiente para recuperar los nutrientes que en su día captaron las plantas a distintas profundidades del suelo. Todo esto y muchas más partículas procedentes de la fauna animal y lo que trae el viento hacen que la capa vegetal concentre una fertilidad inmensa.
  • No eliminar malas hierbas ni usar herbicidas. Las malas hierbas no existen si las conocemos y aprendemos a controlarlas con métodos naturales. Fukuoka propone estudiarlas para sacar partido de ellas y que interacciones con otras especies vegetales y la fauna del suelo para enriquecer el agrosistema. Una invasión de trébol deja de serlo cuando pensamos que evita el crecimiento de otras plantas de mayor porte y enriquece el suelo fijando nutrientes como el nitrógeno gracias a la simbiosis con determinadas bacterias del suelo.
  • No usar pesticidas. Las plagas en los monocultivos sólo se saben controlar a base de venenos. El método Fukuoka evita este tipo de cultivo intensivo, que agota el suelo, y prefiere sistemas con varias especies, donde es posible equilibrar de forma natural las poblaciones de insectos con el fin de que no resulten perjudiciales.
  • No podar. El propósito es permitir a las plantas alcanzar el porte para el que la naturaleza las diseño. Puede podarse una rama enferma o una que moleste en exceso a otra planta que nos interese, pero no resulta interesante modificar la forma original de un árbol a base de podas drásticas.

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