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Categoría: Real como en las pelis Página 2 de 3

Nerd vs Hipster

«Hoy he tenido un sueño» decía Luther King y también lo digo yo porque…esta noche he tenido un sueño.
Mi blog tenía cientos y cientos de visitantes, comentarios y likes y memeces de esas de las redes sociales que no frecuento. Hordas de fans contactaban conmigo para decirme que era megamolona y chulipiruli.
El furor se desataba con un post que escribía al mas puro estilo «soy cool y fashion» que se titulaba exactamente como este post.
Era una sensación maravillosa.

¿Que hostias es un nerd?

A bocajarro

-¡Una lata de anchoas que está llena de anchoas!
-¿Por que lo dices como si fuese alucinante?
-No se, en las latas de anchoas no salen anchoas…

¿Mande?

Shock49

Señora ageusia, señora hiposmia

El-sentido-del-gusto-en-los-perrosParecen los nombres de dos vecinas viejicas, viejicas del pueblo. Pero no lo son.
Son los nombres que la medicina da a la falta o reducción del sentido del gusto (ageusia) y a la reducción del sentido del olfato (hiposmia)
En mi caso particular no están diagnosticados por un médico,porque me mola el diagnóstico.com (sres doctores por favor, no rasguen sus vestiduras, al menos no me automedico, en este caso).
Pero vamos, tan claro como que te levantas un día y al no ver nada clamas «me he quedado ciego» pues yo me levante un día, desayuné y dije «no sepo, no huelo».
Y me pregunté como se llamaría la falta de esos dos sentidos. También me sorprendí pensando que tenemos cinco sentidos pero sin duda alguna, los hermanos mayores, los que te cambian la vida si no los tienes o los tienes mermados, los que generan anuncios de tele, fundaciones y son obvios para la humanidad son la vista y el oído.
Después me alegré, a ver si por perder sentido del gusto pierdo un poquico de gana de comer y me quedo estupenda para la operación bikini, pero parece ser que lo uno, nada tiene que ver con lo otro.
Me resulta curioso ver como la falta de unos sentidos se considera algo dramático si te sucede y la falta de otros es invisible casi, casi hasta para el que lo padece (¿os pensáis que me di cuenta de lo que pasaba al primer mordisco?, ¡ja!)

La falta de unos sentidos no te incapacita para la vida cotidiana y la falta de otros si.
Sea como fuere, tengo dos sentidos disminuidos.

Los tres pares de zapatos del perro cohete

zapatos-verano-2012-colores-calzadoComo su vida le debía parecer un sinsentido temporal carente de diversión y riesgo, insulsa de emociones y situaciones limite, decidieron casarse en tres semanas.

Pero resultó que la gente que curra donde se iban a casar; el ayuntamiento, la concejala, el restaurante, los pequeños artesanos locales a los que les fueron encargando cosillas, parecían estar entrenados en las más modernas técnicas de planificación y efectividad y nadie (repito, nadie) les puso una cara rara jamás cuando decían «el bodorrio sera en tres semanas», al contrario, todos parecían hinchar el pecho cual palomos y decían «no hay problema».

Pero poco sospechaban, ¡ingenuos!, que la novia estaba zumbada y quería lo que se podría denominar en Reino Unido una «high risk wedding» y en mi pueblo «¡una boda p’a pillarse los dedos!, ¡redios!»

Frustrada por la rapidez con la que su salerosa madre le encontró un vestido y con la velocidad fulgurante con la que el novio quedó entrajetado y requeteguapo, la novia decidió complicarse la existencia con los zapatos.

-¿Acaso no eran preciosos esos zapatos del escaparate?, blancos, negros, beiges, ¿acaso no quedan hermosisimos en tus pies de novia?

-No, disculpe, es que los quiero naranjas o verdes o amarillos. Porque he decidido ser la caña de España y aunque todo el mundo me lo desaconseja estoy un poco loca y además a las novias no les chista ni Janderklander, ¿entendido?

Así que la novia se metió en internet y encontró los zapatos del color que quería.

Encargó un par. De charol. Su número de pie.

Al día siguiente, consumida por las dudas (eternas en una novia)encargó el segundo par. Del mismo color. Sin charol. Su número de pie.

Llegó el primer par. Además de que le venían gigantes, constató que el charol combinado con ciertos colores le dan un toque putarra a la vestimenta. Decidió devolverlos.

Como en el camino venían otros, también del mismo numero, encargó el tercer par. Sin charol. Un número menos.

A esas alturas su cabeza era un hervidero de zapatos y tallas donde nada más tenia cabida.

Llegó el segundo par. El transportista era el mismo que la vez anterior así que la novia pensó que debería explicarse un poco «no creas que estoy zumbada, es que no me convencen», el muchacho sonríe «tranquila» y en esos momentos la novia decide lanzar la bomba «pues aun tendrás que venir una vez mas a la semana que viene porque acabo de encargar un tercer par y luego a la siguiente porque devolveré los que no me voy a quedar»

El segundo par no quedaban mal, no eran tan inmensos como los de charol, no obstante, la novia aguardaba impaciente la llegada del numero menos.

Unos días mas tarde llegaron. Quedaban bien. La novia se los quedó y preparó la devolucion de los otros pares.

Por cierto, perro cohete es el nombre de la marca en castellano.

El novio, flipando en colores, cuenta la historia a todo aquel que se acerque a escuchar de como durante los días previos a su boda su casa se lleno de zapatos de colores.

La novia, cuando es preguntada por el tema, ríe de forma nerviosa e histriónica. Se dice que aún no lo ha superado.

Preparar una boda

Si quieres sufrir envejecimiento prematuro no hace falta que te torres al sol doce horas, prepara una boda.

Si quieres adelgazar flácidamente o engordar grasientamente, prepara una boda.

Si quieres empezar a teñir las incipientes canas que van a salir en tu melenaza, prepara una boda.

Si quieres pensar en la palabra divorcio, prepara una boda.

Si quieres descubrir lo pelado que andas de pasta, prepara una boda.

Si quieres volver a ser una cría que llora en brazos de su madre porque no encuentra los zapatos que le gustan, prepara una boda.

Si quieres descubrir como la palabra «boda» pone ceros a los precios, tuerce los morros de las dependientas que te ven demasiado gorda o demasiado flaca para ese vestido, si quieres que te aconsejen cosas como «ponte faja», «rellénate el sujetador», «redúcete la muslera», prepara una boda.

Si deseas que todos tus complejos corporales y miedos de imagen te asalten las 24 horas del día, prepara una boda.

Si quieres aumentar tu media de pulsaciones por minuto, prepara un boda.

Si deseas luchas encarnizadas en tu cerebro contigo mismo acerca de los leves matices del color de un vestido y quieres sentir que de la correcta de decisión de ese color dependerá, no solo el éxito de la boda, si no el futuro de la humanidad, prepara un boda.

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Organizar una boda es el puto caos universal. Ni los agujeros negros cósmicos, ni la teoría del caos, ni la coenzima Q10.

Prepara tu boda y accederás a una nueva dimensión de estrés y sufrimiento, garantizado.

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